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En muchas ocasiones creemos que las cosas son más fáciles de lo que parecen, que hacemos las cosas porque queremos y no nos paramos a averiguar que hay detrás de todo eso.
Las personas con adicciones no actúan racionalmente, por lo que es prácticamente imposible, desde una perspectiva racional, analizar sus acciones, comprenderlas ni tan siquiera entenderlas.
Detrás de todos sus actos hay mucho sufrimiento, mucho dolor y malestar. La vida de un adicto vista desde afuera puede parecer un culto al hedonismo y al libertinaje, pero la realidad es otra, es una vida de esclavitud, de dolor y de mucho, muchísimo sufrimiento. Sufrimiento por consumir, sufrimiento por no consumir, sufrimiento por no saber vivir, sufrimiento por.....
A la sombra de una adicción hay personas y esas personas tienen unas historias de vida que hay que contemplar como parte de la misma enfermedad, con todo lo que en ella cabe. Los adictos, cuando su enfermedad se ha desbocado, mal viven, consumen para soportar el malestar que les genera simplemente vivir.
Cuando estamos en activo y le empezamos a ver las orejas al lobo, nuestra realidad golpea duro, muy duro y aun en esos momentos tendemos a minimizar nuestra REALIDAD, a restarle importancia a la situación y a abanderarnos con esa falsa e ilusoria sensación de autocontrol para no aceptar una realidad que a nadie le gusta aceptar, y es que estamos enfermos, que tenemos una enfermedad y que como tal, no tenemos otro solución que ponerle remedio, y no olvidemos lo que debemos repetir hasta la saciedad, la adicción es una enfermedad crónica que no tiene cura pero tiene tratamiento, y si no se vuelve a consumir ningún tipo de toxico NUNCA más, se queda estacionaria y tu vida se desarrolla de una manera normalizada.
Aceptar que se está enfermo tiene un proceso por el que debemos pasar, y cada uno lo hace en su momento, pero no por ello hay que dejar de decirle a la persona que la haya desarrollado que esa, es su REALIDAD
Kike Sanz
En muchas ocasiones creemos que las cosas son más fáciles de lo que parecen, que hacemos las cosas porque queremos y no nos paramos a averiguar que hay detrás de todo eso.
Las personas con adicciones no actúan racionalmente, por lo que es prácticamente imposible, desde una perspectiva racional, analizar sus acciones, comprenderlas ni tan siquiera entenderlas.
Detrás de todos sus actos hay mucho sufrimiento, mucho dolor y malestar. La vida de un adicto vista desde afuera puede parecer un culto al hedonismo y al libertinaje, pero la realidad es otra, es una vida de esclavitud, de dolor y de mucho, muchísimo sufrimiento. Sufrimiento por consumir, sufrimiento por no consumir, sufrimiento por no saber vivir, sufrimiento por.....
A la sombra de una adicción hay personas y esas personas tienen unas historias de vida que hay que contemplar como parte de la misma enfermedad, con todo lo que en ella cabe. Los adictos, cuando su enfermedad se ha desbocado, mal viven, consumen para soportar el malestar que les genera simplemente vivir.
Cuando estamos en activo y le empezamos a ver las orejas al lobo, nuestra realidad golpea duro, muy duro y aun en esos momentos tendemos a minimizar nuestra REALIDAD, a restarle importancia a la situación y a abanderarnos con esa falsa e ilusoria sensación de autocontrol para no aceptar una realidad que a nadie le gusta aceptar, y es que estamos enfermos, que tenemos una enfermedad y que como tal, no tenemos otro solución que ponerle remedio, y no olvidemos lo que debemos repetir hasta la saciedad, la adicción es una enfermedad crónica que no tiene cura pero tiene tratamiento, y si no se vuelve a consumir ningún tipo de toxico NUNCA más, se queda estacionaria y tu vida se desarrolla de una manera normalizada.
Aceptar que se está enfermo tiene un proceso por el que debemos pasar, y cada uno lo hace en su momento, pero no por ello hay que dejar de decirle a la persona que la haya desarrollado que esa, es su REALIDAD

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