Jose Ramirez
Aquí les comparto mi última entrada,
Hacer es una adición sin lugar a dudas. Estamos obsesionados en hacer cosas de una manera compulsiva. Dejar de hacer y estar en paz son verdaderos retos. Nuestra mente insiste en obsesionarse (lo que hicimos, lo que haremos y lo pendiente de hacer) y nosotros reaccionames a ella con la compulsión de hacer. Y no podemos detenernos.
Estaba en el correo. “¿Dónde habré dejado los espejuelos?”, preguntó un hombre de unos setenta años cuando ya se iba. “Los lleva puestos.” le contestó otro. Todos en la fila nos sonreimos, a todos nos ha sucedido lo mismo, comentamos.
“El viejo mío salía de casa a cosechar yuca y luego a ver el compay.”, dijo el que tenía frente a mi en la fila. “Dos cosas en un día era lo que hacia.”, prosiguió. “Nosotros comenzamos con siete cosas y suena el celular y le añadimos siete más. Con razón estamos así. Pero somos nosotros quienes lo permitimos.” concluyó. “Tremenda verdad a dicho este hombre.”, pensé. ¡Somos nosotros mismos quienes lo permitimos!
Una vez fui a un retiro. El director nos dijo: “Los primeros dos dias duerman, descansen… Vienen con mucha prisa en la mente, déjenla ir y luego comienzan el retiro.” Nunca lo había pensado pero era cierto, cuando traté de descansar mi mente no cesaba de estar ocupada. ¿Cómo me iba a encontrar con mi Poder Superior así? Ayer un compañero publicó esta cita de Como lo ve Bill:
“Solamente cuando estoy solo y tranquilo, puedo comunicarme con Dios, porque Él no puede alcanzarme cuando estoy agitado. Es bueno mantener contacto con Dios en todo momento, pero es absolutamente esencial que, cuando todo parece ir mal, yo mantenga ese contacto por medio de la oración y la meditación.” p.90
Yo tengo una compulsión por hacer. Se me hace difícil sino imposible dejar de hacer y estar tranquilo. Descansar es un problema para mi. Yo me obligo, me impongo limites entre una tarea. Eso me da algo de orden y me da cierta paz mental pues todo tiene su lugar y su tiempo pero, siguen siendo cosas que hacer. Siempre tengo tareas, cosas que hacer.
Una siquiatra me dijo que yo tenía hasta que programar mi descanso. Aun el descanso pasa a ser una tarea para mi. Eso lo hago a veces. Todas las noches voy a ver una película, me digo. Este sábado y domingo no haré nada solo descansar, y a veces lo hago. Otras me da una desesperación, una ansiedad tan grande, que no puedo parar, tengo que hacer. Si no lo hago siento que se me va la vida. Sea como sea…
No se aburrirme digo con orgullo. No se dejar de hacer debo decir para ser correcto, preciso, honesto. Tengo una compulsión por hacer. Esa es la realidad, la naturaleza exacta. Es una adicción.
Por eso para mi la oración es tan importante. Como implica Bill, la oración y la meditación crea un espacio necesario de paz cuando mediante el contacto con un Poder Superior se remueve la obsesión y la compulsión. Entonces puedo ser libre y escoger si actúo o descanso serenamente.
Fíjate en ésto:
“A medida que transcurre el día hacemos una pausa si estamos inquietos o en duda, y pedimos que se nos conceda la idea justa o la debida manera de actuar. Constantemente recordamos que ya no sommos el director del espectáculo, diciéndonos humildemente a nosotros mismo muchas veces al día: “Hágase Tu Voluntad.” Entonces corremos menos peligro de exitarnos, de tener miedo, ira, preocupación o de tomar disparatadas decisiones…Funciona, realmente funciona.…somos indisciplinados. Por lo tanto dejamos que Dios nos discipline…” Libro Grande (1993),p. 82
Amén.
¿Tienes una adicción a hacer?
¿Te identificas con mi experiencia? ¿Es la oración para ti una fuente de Poder Superior que te permite escapar de la obsesión y la compulsión a hacer? ¡Comparte en los comentarios!

No hay comentarios:
Publicar un comentario