viernes, 15 de junio de 2012

Informe de la OMS sobre el Alcohol en la Unión Europea


La OMS acaba de publicar el 
análisis Alcohol in the European Union. Consumption, harm 
and policy approaches del que 
son autores Peter Anderson, 
Lars Møller y Gauden Galea. 
El nuevo documento merece 
un comentario resumen. 
El alcohol es la causa de 1 de 
cada 10 fallecimientos entre 
las personas de 15 a 64 años de 
edad, relacionadas con enfermedades, accidentes y suicidios. Su coste económico asciende al 2-3% del producto 
interior bruto (PIB). El riesgo 
de morir de una enfermedad 
relacionada con el alcohol aumenta a partir de un consumo 
mínimo de 10 gramos de alcohol al día y el riesgo de morir 
de alguna lesión aumenta exponencialmente a medida que 
aumenta también el consumo 
diario de alcohol.  
El alcohol puede causar unas 
60 enfermedades que incluyen 
las cardiovasculares, los cánceres, enfermedades del hígado, 
lesiones y también trastornos 
mentales y del comportamiento, que en grado extremo pueden llevar al homicidio y/o al 
suicidio. Y para muchas de 
estas enfermedades la relación 
con el alcohol es de tipo dosisefecto, es decir que a mayor 
cantidad de alcohol consumida 
mayor es el riesgo de sufrir 
dichas enfermedades. 
Dichas enfermedades, lesiones 
y alteraciones del comportamiento pueden aparecer mucho tiempo después del inicio 
del consumo excesivo, lo cual 
dificulta la comprensión de su 
relación directa con el alcohol, 
cuando la persona lo ha estado 
haciendo durante años y aparentemente sin problemas. Y 
las consecuencias más importantes son las que llevan a la 
discapacidad, la cual va asociada a una mala calidad de 
vida y mortalidad prematura. 
El alcohol produce también 
consecuencias negativas inmediatas y lesiones, no sólo a la 
persona que bebe en exceso, 
sino también a terceras personas de su entorno (las personas que conviven bajo el mismo techo) y también a personas no relacionadas, que casualmente se encontraban cerca de la persona que ha bebido 
en exceso, cuando se produce 
el accidente o la agresión.  
El riesgo de morir de alguna 
consecuencia negativa del alcohol aumenta en proporción 
a la cantidad total de alcohol 
consumida a lo largo de la vida y afecta sobre todo a hombres de mediana edad. Pero 
también puede interferir en el 
desarrollo cerebral del feto, 
cuando la mujer lo consume 
durante el embarazo y también en el desarrollo del cerebro del adolescente, que es 
particularmente vulnerable 
al impacto del alcohol. 
El alcohol es un agente tóxico cuyo abuso crónico puede 
causar o exacerbar hasta 60 
enfermedades que aumentan 
el riesgo de mortalidad y de 
discapacidad. Es teratógeno, 
ya que puede producir diversas alteraciones en los hijos 
de madres que beben durante el embarazo y que van 
desde el aborto hasta el 
síndrome alcohólico fetal. Es 
carcinógeno, ya que aumenta 
el riesgo de cánceres del tubo 
digestivo, desde la cavidad 
oral hasta el recto y también 
de mama. Y es una sustancia 
adictiva, ya que induce al 
abuso y la dependencia. 
La disponibilidad del alcohol 
y la exposición a su publicidad directa o indirecta, a 
través de los medios de comunicación, influye decisivamente en los niveles de consumo de alcohol y también 
del daño relacionado con el 
alcohol que sufre la población. Por tanto, la reducción 
de la disponibilidad del alcohol y del volumen de exposición a su publicidad consigue 
importantes beneficios para 
la salud y para el bienestar 
de la población. 
Existen muchas intervenciones que han sido evaluadas y 
han demostrado ser eficaces 
y tener una buena relación 
coste-eficacia. Aumentar el 
precio del alcohol ha demostrado ser una estrategia clave para reducir el daño relacionado con el alcohol.
un precio mínimo, por gramo 
de alcohol vendido, ha sido 
una estrategia utilizada con 
eficacia en Canadá durante 
años. Limitar el acceso a los 
puntos de venta de alcohol, 
(teniendo en cuenta horarios 
de venta, concentración de locales de venta, intervenciones 
con personas intoxicadas) y 
limitar la publicidad directa e 
indirecta del alcohol, son otras 
medidas que han demostrado 
ser eficaces. 
Limitar el consumo de alcohol 
en los conductores tiene un 
especial interés para reducir la 
cantidad y la gravedad de los 
accidentes y lesiones. Con frecuencia, las víctimas de accidentes son terceras personas 
ocupantes del coche que conducía un conductor embriagado, las del otro coche contra el 
cual colisiona, los peatones, 
ciclistas o motoristas atropellados o los ocupantes del autocar, metro, tren, barco o 
avión, conducidos por alguien 
que ha bebido. Son noticias 
que recibimos todos los días de 
los medios de comunicación.  
Las intervenciones de consejo 
breve para las personas que 
mantienen un consumo de 
riesgo de alcohol y los programas de tratamiento especializado para las personas que ya 
han sufrido las consecuencias 
del consumo excesivo de alcohol, han demostrado ser eficaces para reducir tanto el consumo excesivo de alcohol como 
sus consecuencias negativas, 
tanto para la persona que bebe 
en exceso como para las víctimas de los accidentes o agresiones que puede causar la 
persona que ha bebido en exceso. 
Sin embargo, se dispone de 
muchas evidencias que confirman que los programas educativos y basados en la información en la escuela, ni a los 
padres, ni las campañas informativas, no consiguen 
cambios sostenidos en el 
comportamiento.  
Es decir, que la difusión de 
conocimientos sobre el daño 
causado por el alcohol y los 
programas comunitarios sólo 
son útiles cuando forman 
parte de, o sirven de apoyo a, 
alguna estrategia más amplia 
y que haya demostrado ser 
eficaz. Por ejemplo, acompa-
ñando a la instauración de 
medidas que limiten el consumo o de una nueva legislación sobre el alcohol.  
Josep Guardia Serecigni 
Informe: Alcohol in the European Union 

No hay comentarios:

Publicar un comentario