Las mentiras son uno de los sintomas más evidente de la presencia de una adicción.
La evasión de la realidad, el miedo a afrontar las consecuencias de la drogodependencia le hace crearse un mundo aparte. Una vida propia con situaciones y experiencias fruto de la inmaginación que él mismo a creado y modifica al compás de su enfermedad. Poco a poco la burbuja que ha creado alrededor es más grande y lo peor de todo es que hace que lo que es negro lo vea blanco si es necesario, ya no sólo para nosotros mismos sino también para quienes les rodean, sobre todo la familia. Familia que desde fuera, desde la realidad lucha día a día contra un mundo que destruye y degenera muy lentamente.
¿Por qué? y ¿para qué?,para evitar su propio juicio,su propia condena y para no asumir responsabilidades. El enfermo termina siendo un ciego que niega la realidad y para sentirse bien construye un mundo interior en el que cada experiencia servirá como guión de cualquier película de ficción.
No mentimos a la familia nos mentimos a nosotros mismos.
Es triste,pero muchos que leáis esto sabéis que es real como la vida misma .
YO TAMBIÉN FUI UN MENTIROSO.
La evasión de la realidad, el miedo a afrontar las consecuencias de la drogodependencia le hace crearse un mundo aparte. Una vida propia con situaciones y experiencias fruto de la inmaginación que él mismo a creado y modifica al compás de su enfermedad. Poco a poco la burbuja que ha creado alrededor es más grande y lo peor de todo es que hace que lo que es negro lo vea blanco si es necesario, ya no sólo para nosotros mismos sino también para quienes les rodean, sobre todo la familia. Familia que desde fuera, desde la realidad lucha día a día contra un mundo que destruye y degenera muy lentamente.
¿Por qué? y ¿para qué?,para evitar su propio juicio,su propia condena y para no asumir responsabilidades. El enfermo termina siendo un ciego que niega la realidad y para sentirse bien construye un mundo interior en el que cada experiencia servirá como guión de cualquier película de ficción.
No mentimos a la familia nos mentimos a nosotros mismos.
Es triste,pero muchos que leáis esto sabéis que es real como la vida misma .
YO TAMBIÉN FUI UN MENTIROSO.


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