jueves, 21 de noviembre de 2013

CON DIOS , NO SE JUEGA. ( Santiago 4:4)

Francisco Del Valle Murillo

Esta es la historia de un joven.
Su padre era diácono de una iglesia bautista y su madre maestra de escuela dominical. Éste joven se aburría con los himnos y cánticos pues se le hacían eternos con tantas estrofas.
Intentó ponerle sentimientos a la letra y terminó siendo músico de la iglesia y en su caminar de músico empezó a componer canciones con letra del mundo.
Se apartó de la Iglesia, las giras y la fama lo engulleron por completo ; dicen los que lo conocieron que entre gira y gira leía la Biblia pero que la interpretaba a su manera. Trágicamente nadie de la Iglesia le dijo a este joven donde se estaba metiendo, que eso era artificialidad y complacencia de la carne.
Se hizo famoso en todo el mundo y deslumbró a las adolescentes y demás mujeres con su movimiento de caderas, y murió por sobredosis de barbitúricos. Se llamaba Elvis Presley
.

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