lunes, 23 de septiembre de 2013

A veces las cosas salen bien, otras no.

Kike Sanz

Ayer hablaba con un adolescente que por primera vez había "accedido" a reconocer que quizás y solo quizás se le estaba yendo la mano con la marihuana, un adolescente de los de hoy, de los de "no flipes tanto colega que porque tu no hayas sabido controlar no quiere decir que yo la vaya a liar como tú, yo solo fumo hierba colega, paso de la coca y esas cosas, eso es para tirados".

Un adolescente con un alto auto concepto de el mismo, en principio, y con las cosas y cito textualmente sus palabras "claritas colega": Pero como en la mayoría de casos de este tipo, solamente hay que rascar un poquito bajo la armadura que lleva puesta, a modo de supervivencia, y te das cuenta que no es más que otro chaval débil, con la autoestima de aquella manera y con problemas de aceptación social y alguna cosita mas.

Pues bien, tras una conversación bastante buena, la verdad es que me siento un privilegiado al poder trabajar con estos chicos y chicas, porque aprendo muchísimo de ellos y como ya dije alguna vez me ayudan a crecer, tras esta conversación se empiezan a desmoronar y a caer por su propio peso todos y cada uno de los argumentos tan sólidos con los que venía y repetía cual sectario después de un lavado de cerebro.

En la mayoría de ocasiones, estos chavales solo necesitan a alguien que los escuche sin juzgarlos, que les hable de igual a igual y que de alguna forma les de soluciones actuales a sus problemas actuales, alguien que intente hacer uso del niño que todos llevamos dentro y se ponga en su piel por unos minutos, esto les descoloca, y hace mas fácil conectar con ellos.

Después de todo este rollo lo que os quería contar es lo siguiente, el reconoció poquito, pero lo reconoció que ya no le sentaba tan bien como antes fumar hierba pero que claro, no podía dejar de hacerlo porque sino sus amigos le llamarían de todo y que posiblemente el se sentiría rechazad, y es aquí cuando realmente empezamos a trabajar, cuando nos olvidamos de la sustancia y empezamos a trabajar sobre el autentico problema que subyace en muchos adolescentes que usan drogas, y digo usan porque en la mayoría no existe todavía una dependencia.

Solo fue un primer contacto pero la verdad, es que ya me gustaría que todos los primeros contactos tuviesen tanta miga como este.
La mejor noticia de todas es que se marcho contento, con promesa de volver a vernos y sé que así será porque esta mañana tenía un whatsapp de el diciéndome, "colega tu molas, al menos me escuchas, nos vemos".

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