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lunes, 23 de octubre de 2017

La principal diferencia entre el bebedor social y el alcohólico

La principal diferencia entre el bebedor social y el alcohólico es que el primero es totalmente libre y decide cuándo comienza a beber y cuándo acaba pero tiene más probabilidades volverse alcohólico pues al entrar en contacto con el alcohol el salto a alcohólico es más probable.
En cambio, el alcohólico es incapaz de controlar el consumo y una vez que comienza no sabe ponerse límite. Hay ciertos comportamientos que evidencian la adicción al alcohol como los cambios de humor inexplicables o la pérdida de interés en actividades sociales. Otra característica que diferencia al alcohólico del bebedor social es que el primero no tiene problema en ponerse a beber en solitario, mientras que el bebedor social no se preocupa por la bebida, sino por el ambiente.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Alcohol y Cocaína.

El consumo excesivo de drogas tiene sus graves consecuencias. En referencia a lo que nos concierne, la cocaína y el alcohol, son sustancias que mediante el abuso, generan dependencia o adicción, con riesgos de salud física y salud mental importantes.
La combinación y la mezcla de estas drogas, expone al individuo a un riesgo mayor. Para los consumidores de cualquiera de estas dos sustancias, los peligros y las malas consecuencias están latentes. El consumo de ambas sustancias, aumenta los porcentajes del riesgo.
Ambas drogas, parecen funcionar complementariamente entre los consumidores. En muchas ocasiones, la mezcla es algo frecuente. De hecho, los bebedores establecidos utilizan a la cocaína para poder continuar con el consumo de alcohol, mientras que los consumidores de cocaína, consumen alcohol dado que los efectos del mismo, como mareos, vómitos, falta de equilibrio o discapacidad de habla, no se presentan con fuerza bajo los efectos de la cocaína.

Riesgos de drogodependencia y alcoholismo
El consumo simultáneo de cocaína y alcohol, eleva los riesgos de adicción y dependencia, a una droga, a la otra, o a ambas. La cocaína es una droga que, mediante el abuso y el consumo excesivo, puede generar una dependencia psicológica. El alcohol, en cambio, genera una dependencia física.
La mezcla de las sustancias aumenta los riesgos del alcoholismo en gran porcentaje. Las características propias de las sustancias además de los efectos de las mismas. La excitación y al energía que provoca la cocaína, genera un estado de tolerancia mayor del alcohol.
Esto predispone a un mayor consumo de alcohol, superior al habitual, por lo que si el consumo de estas sustancias se da de forma repetitiva, el alcohol consumido es considerablemente mayor, pudiendo alcanzar el alcoholismo de forma más posible.
F. Reyes.

lunes, 20 de febrero de 2017

EL ALCOHOL Y LOS JÓVENES:.

EL ALCOHOL Y LOS JÓVENES:.
Duele mucho que el alcohol, que puede decirse que es la peor droga, se difunda tanto en los medios de comunicación social y que se estimule tanto a las personas para que tomen alcohol. También es lamentable que el alcohol en los medios de comunicación se anuncie como algo que es necesario para tu vida con anuncios que te invitan a consumir. Y que intentan mostrar que tomando su líquido serás mejor persona, o por lo menos alguien más interesante.
Los jóvenes tenemos que cambiar de actitud y decidir que jamás seremos alcohólicos. Nos tenemos que querer mucho a nosotros mismos. La persona que se aprecia a sí misma y a los demás se cuida y evita el consumo de alcohol, porque sabe que no le hace ningún bien. Más bien destruye familias. Este consumo desmesurado también hace mucho daño a la sociedad en general creando ya desde la juventud gente que va a aportar muy poco a la sociedad. Ya que bastante tienen con el problema que se les echara encima a medida que vayan creciendo. En las familias donde existe un alcohólico, sea el padre, la madre o un hijo, se sufre y se derraman muchas lágrimas. Esto de tener un alcohólico no solo se llora si no que puede que halla familias que nunca más se recuperen y salgan para adelante.
Las consecuencias del alcohol pueden llegar a ser graves: sobredosis, accidentes y violencia, problemas médicos, cardiopatía, aumenta los riesgos de cáncer, trastornos mentales y neurológicos, infecciones, diabetes, malnutrición, efectos psicológicos sobre los niños, etc.
Esto es uno de los mayores problemas que tiene el alcohol las enfermedades. Y una de las mas preocupantes son los accidentes ya que mucha gente muere en la carretera por haber consumido alcohol. Otras mueren por culpa de que otras provocaron un accidente por ir borrachas. Y es que si se bebe esta claro que no se debería de conducir ya que las consecuencias que puedes acarrear pueden ser gravísimas. Por eso los jóvenes que salgan de fiesta en coche y vayan a beber es mejor que al volver cojan un taxi o que hagan turnos entre sus amigos y que uno no bebe nada y ese será el que les lleve a casa sin ningún peligro. Que no te puedes jugar la vida por salir una noche de fiesta.
Sí se bebe, hay que beber moderadamente. Las personas que no deben beber bajo ninguna circunstancia son aquellas menores de 21 años, que tienen dependencia en el alcohol u otros problemas médicos, que están tomando medicamentos que interactúan con el alcohol, y las mujeres que están embarazadas. Las personas no deben beber antes ocuparse en las actividades que requieren habilidad y atención. Y que el alcohol reduce nuestros reflejos.
La juventud tiene que defenderse de la terrible plaga del alcohol que azota a la sociedad.
Y si todos ponemos un poco de ganas y como ya dijimos antes no cerramos los ojos y miramos hacia otro lado como pensando que este problema no es nuestro y que a nuestros hijos no les pasa, por que son chicos buenos en casa, estamos muy equivocados. Y es que muchos padres no conocen de verdad a sus hijos y no saben lo que hacen cuando salen por la puerta de casa. A si que este es un problema que empieza dentro de la propia familia de cada de uno y desde ella es donde tenemos que empezar a solucionarlo, cuando los chicos son jóvenes, porque una vez que han crecido metidos en el alcoholismo ya es mas laborioso solucionarlo. A si que muchos padres que empiecen abrir los ojos antes de que sea demasiado tarde.
"Y que muchos jóvenes aprendan a decir NO al alcohol"
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jueves, 9 de febrero de 2017

"Juventud, divino tesoro. Te vas para no volver..."

Muchos de nosotros recordamos aquellas estrofas del poeta cuando evocaba: "Juventud, divino tesoro. Te vas para no volver..."
La juventud es una etapa muy importante de la vida en la que hombres y mujeres se van descubriendo en forma espontánea y rápida a ellos mismos. Algunos lo hacen sin grandes tropiezos, avanzando en la formación de la personalidad que les permitirá ser, ya mayores, gente útil a la sociedad de la que formarán parte.
Otros, en cambio, no tendrán tan feliz destino y se verán acorralados por circunstancias poco favorables y a veces tristes. Entre ellos están los alcohólicos predispuestos tempranamente a que esta terrible enfermedad los atrape en esa etapa jovial de sus vidas.
Los caminos que los llevan a vivir experiencias tan desgraciadas son muchos y variados. Pero actualmente el mundo que nos toca compartir está demostrando que el alcoholismo ya se ha instalado con vigor en la juventud, sumiéndola en cruentas circunstancias que, años atrás, estaban reservadas a gente de mayor edad.
También estamos asistiendo a la triste evidencia de que el alcoholismo ya ha dejado de ser una cosa propia y casi exclusiva de los hombres. Hoy son muchas las mujeres que lo padecen y, entre ellas, la franja que incluye a las jóvenes se muestra sin ningún disimulo.
Otra cosa que se relaciona con la cantidad o más bien la frecuencia del consumo de alcohol, es que muchos exageran para hacerse los vivos, ya que es considerado un logro tomar mucho sin emborracharse. Esto parece ilógico, ya que es mucho mejor emborracharse con poco ya que esto demuestra que el organismo lo rechaza más al alcohol, que nuestro organismo está más sano.

martes, 7 de febrero de 2017

El alcohólico en etapa activa

- Marcados cambios en su forma habitual de comportarse cuando entra en contacto con el alcohol. Puede mostrarse notablemente desinhibido. Si suele ser frío, seco, puede volverse afectuoso; si es tranquilo, puede comportarse agresivamente; si es introvertido actúa en forma sociable… - Constante negación de su enfermedad. Es habitual la frase:
"Yo no soy alcohólico". - El enfermo es cada vez más esclavo del alcohol. - Hay frecuentes períodos de depresión y desesperanza. Esta se acentúa en la etapa de desintoxicación. Tiene conductas autodestructivas -además del consumo de alcohol- y un
constante auto rechazo. Tiene pensamientos fatalistas, como el de considerar "¿Qué importa ya?". - Sentimientos de culpa e impotencia ante los constantes fracasos por controlar su enfermedad y su vida, y también por el daño que causa a los suyos. - Sentimientos falsos, exagerados y/o distorsionados, lo que lleva a cometer actos que sobrio no cometería como agresiones, encuentros sexuales, etc. - Tiene bajo contacto con la realidad. A medida que avanza la enfermedad aumentan los rasgos esquizoides preocupaciones paranoicas (cree que alguien quiere hacerle daño), alejamiento de los demás, fantasías de omnipotencia-. - Tiene un yo débil y paulatinamente va perdiendo el contacto con ese yo. - Su autoestima, su responsabilidad y su autocontrol son débiles y se debilitan cada vez más. - Entra en luchas por cuestiones relacionadas con el dominio-sumisión. - Su dependencia lo hace confiar irracionalmente en agentes externos (una gran dependencia) para lograr seguridad, protección, amor, comida, aceptación, comodidad. Y para lograrlo usa la exigencia, la manipulación y el chantaje. - Usa una fachada agresiva de actividad vigilante respecto a la satisfacción impulsiva de sus deseos o a la búsqueda de protección. - Cuando la intoxicación por alcohol continúa durante el tiempo y con intensidad suficiente, desemboca en síndromes irreversibles. Uno de ellos puede ser la desintegración de la personalidad y el otro la demencia. En la desintegración de la personalidad comienza a desestructurar todo lo adquirido por la educación: normas éticas, modales. El alcohólico va descendiendo en la escala social y profesional. El abuso alcohólico le produce fases de agresividad, crisis de furia y se vuelve antisocial, hasta que tiene que ser internado en un hospital psiquiátrico en forma permanente. La demencia es un deterioro grave de la inteligencia. El alcohólico pierde los conocimientos y las habilidades que tenía bien aprendidos - incluidas las de su trabajo-. Es importante señalar que no todos los alcohólicos tienen estas características. Una persona puede no tener alguna o muchas de ellas, y ser alcohólico, lo que define al alcohólico es su pérdida de libertad frente al alcohol. Ante el que siente una auténtica e irresistible apetencia frente a la que su voluntad fracasa. Pero esto es algo que el alcohólico suele negar: "No es irresistible -dicen- puedo dejar el alcohol cuando quiera…", y sigue cayendo, destruyendo su vida y la de los demás.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Piensas en poner remedio y luchar para dejar de beber?.

Piensas en poner remedio y luchar para dejar de beber?.

El enfermo alcohólico no se cura nunca,

El enfermo alcohólico no se cura nunca, pero su calidad de vida y su salud están determinadas por no beber una gota de alcohol:
Cuando una persona padece de esta enfermedad, se caracteriza por su dependencia emocional hacia el alcohol, pues piensa que con alguna bebida embriagante se siente mejor, tiene más confianza en sí mismo, se vuelve más eufórico, aunque después de beber por algunas horas, en muchas ocasiones, produce un efecto contrario, pues la persona puede hundirse en la depresión presentando cuadros críticos de tristeza y melancolía.
Un síntoma que habrá que tener muy en cuenta, es cuando su principal preocupación, es que a donde vaya o conviva, siempre haya bebidas alcohólicas. Al principio el enfermo alcohólico puede mostrar una alta tolerancia al consumo de este tipo de bebidas, pero conforme pasa el tiempo su salud y su memoria lo traicionan, puede perder todo sentido de su persona, su familia, su entorno y depender exclusivamente de las bebidas alcohólicas y toma continuamente para evitar el síndrome de la abstinencia.
De acuerdo a datos estadísticos mundiales, el problema del alcoholismo se agudizó a partir de las dos últimas décadas del siglo XX, particularmente en las llamadas naciones de occidente, tanta las consideradas de primer mundo, como las naciones en vías de desarrollo. Quienes padecen esta enfermedad saben que los alcohólicos beben por evadir problemas, por querer buscar una forma de escapar de su realidad.
El tratamiento de las personas con una adicción al alcohol empieza por el reconocimiento del problema. El alcoholismo está asociado con la negación, lo que permite al paciente creer que no necesita tratamiento. La mayoría de las personas con una dependencia del alcohol acceden al tratamiento bajo presión de otros. Es muy rara la aceptación voluntaria de la necesidad de tratamiento. Una vez que ha reconocido el problema, la abstinencia del alcohol es el único tratamiento. Además se pueden dar programas de soporte, rehabilitación, seguimiento etc. También suele ser necesario el tratamiento de la familia, porque el alcoholismo crea víctimas entre la gente allegada.
El enfermo alcohólico no se cura nunca, pero su calidad de vida y su salud están determinadas por no beber una gota de alcohol, desempeñando un papel muy importante la labor educativa a pacientes y familiares, en cuanto a la enseñanza de los efectos dañinos del alcohol y sus consecuencias, para evitar recaídas, y la atención directa del médico de familia.


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martes, 13 de diciembre de 2016

¿Por qué beben los adolescentes?

¿Por qué beben los adolescentes?
Para los adolescentes el alcohol es como un "quitapenas" que permitirían esquivar los límites que la realidad impone y acceder a un mundo que ofrecería mejores condiciones de sensación.
La adolescencia es un momento particularmente vulnerable en la vida de una persona, por ser un momento de "transición" entre la pérdida de los padres como educadores principales y la búsqueda o el encuentro de otras nuevas figuras, deseos y sensaciones. A todo esto también se suma el enfrentamiento con un mundo que cada vez se les va haciendo más complejo.
Existe además un verdadero "bombardeo" de la publicidad dirigida hacia los adolescentes, apetecible para el mercado; basta ver como ejemplo al respecto, las publicidades de cerveza destinadas a jóvenes y el "encuentro" entre ellos si se la consume juntos.
Los adolescentes también afrontan en esta etapa el erotismo, los encuentros sexuales... que los atemoriza, pero en silencio. En diferentes pueblos y culturas, encontramos ceremonias y rituales de iniciación como forma de marcar en lo simbólico este pasaje de la niñez al "mundo adulto", en muchos casos como marcas en lo real y en todos poniendo en juego cuerpo expuesto al sufrimiento y a la muerte.
Ahora bien, ¿qué sucede en una sociedad en la que se ha perdido el rito de iniciación de los actos simbólicos que marcan esta salida de la niñez y la entrada a la adultez como son todas las sociedades modernas del primer mundo?
Es posible que en nuestra cultura actual, el alcohol juegue algún papel en este sentido para los adolescentes en tanto "se es grande" por estar "tomando alcohol" o por estar borracho. Por otra parte, el alcohol "suelta la lengua" y "da ánimos" para "encarar" el juego de la seducción inicial.
El alcohol es una droga socialmente aceptada, como ya hemos dicho en otros puntos, y esta droga daría, desde la consideración de los jóvenes, la fuerza y el valor necesarios para los primeros encuentros sexuales tan deseados y tan temidos. Entonces, se arman de un escenario: la discoteca, el monte o en cualquier parque o lugar donde hacer el denominado "botellón", en el cual beber para así poder, a través de este acto, estar en un estado de embriaguez o borrachera, sentirse grandes y pensar que están haciendo cosas de personas adultas.

jueves, 8 de diciembre de 2016

"Yo no soy alcohólico"

"Yo no soy alcohólico".
- El enfermo es cada vez más esclavo del alcohol. - Hay frecuentes períodos de depresión y desesperanza. Esta se acentúa en la etapa de desintoxicación. Tiene conductas autodestructivas -además del consumo de alcohol- y un constante auto rechazo. Tiene pensamientos fatalistas, como el de considerar "¿Qué importa ya?". - Sentimientos de culpa e impotencia ante los constantes fracasos por controlar su enfermedad y su vida, y también por el daño que causa a los suyos. - Sentimientos falsos, exagerados y/o distorsionados, lo que lleva a cometer actos que sobrio no cometería como agresiones, encuentros sexuales, etc. - Tiene bajo contacto con la realidad. A medida que avanza la enfermedad aumentan los rasgos esquizoides preocupaciones paranoicas (cree que alguien quiere hacerle daño), alejamiento de los demás, fantasías de omnipotencia-. - Tiene un yo débil y paulatinamente va perdiendo el contacto con ese yo. - Su autoestima, su responsabilidad y su autocontrol son débiles y se debilitan cada vez más. - Entra en luchas por cuestiones relacionadas con el dominio-sumisión. - Su dependencia lo hace confiar irracionalmente en agentes externos (una gran dependencia) para lograr seguridad, protección, amor, comida, aceptación, comodidad. Y para lograrlo usa la exigencia, la manipulación y el chantaje. - Usa una fachada agresiva de actividad vigilante respecto a la satisfacción impulsiva de sus deseos o a la búsqueda de protección. - Cuando la intoxicación por alcohol continúa durante el tiempo y con intensidad suficiente, desemboca en síndromes irreversibles. Uno de ellos puede ser la desintegración de la personalidad y el otro la demencia. En la desintegración de la personalidad comienza a desestructurar todo lo adquirido por la educación: normas éticas, modales. El alcohólico va descendiendo en la escala social y profesional. El abuso alcohólico le produce fases de agresividad, crisis de furia y se vuelve antisocial, hasta que tiene que ser internado en un hospital psiquiátrico en forma permanente. La demencia es un deterioro grave de la inteligencia. El alcohólico pierde los conocimientos y las habilidades que tenía bien aprendidos - incluidas las de su trabajo-. Es importante señalar que no todos los alcohólicos tienen estas características. Una persona puede no tener alguna o muchas de ellas, y ser alcohólico, lo que define al alcohólico es su pérdida de libertad frente al alcohol. Ante el que siente una auténtica e irresistible apetencia frente a la que su voluntad fracasa. Pero esto es algo que el alcohólico suele negar: "No es irresistible -dicen- puedo dejar el alcohol cuando quiera…", y sigue cayendo, destruyendo su vida y la de los demás.

viernes, 18 de noviembre de 2016

El consumo de alcohol

El consumo de alcohol incrementa el riesgo de provocar una
amplia variedad de problemas sociales de una manera dosis dependiente.
sin que existan evidencias de un efecto umbral. Para
el bebedor, cuanto mayor sea la cantidad de alcohol consumido,
mayor es el riesgo. Los daños causados por el consumo de
alcohol a terceras personas abarcan desde molestias sociales
menores, como permanecer despierto durante la noche, hasta
consecuencias más severas, como deterioro de las relaciones
matrimoniales, abuso de menores, violencia, delitos e incluso
homicidios. En general, cuanto más grave resulte el delito o la
lesión, tanto más probable que el consumo de alcohol haya sido
el causante. La probabilidad de ocasionar daño a terceros es una
razón poderosa para intervenir en los casos en que se advierta
consumo de alcohol tanto perjudicial como de riesgo.
El alcohol es causa de diversos tipos de lesiones, trastornos
mentales y de la conducta, problemas gastrointestinales, cáncer,
enfermedades cardiovasculares, trastornos inmunológicos,
enfermedades óseas, trastornos reproductivos y daños
congénitos. El alcohol incrementa el riesgo de estas enfermedades
y lesiones de forma dosis dependiente, sin que existan
evidencias que sugieran un efecto umbral. Cuanto mayor es el
consumo, mayores son los riesgos.
Una dosis pequeña de alcohol reduce el riesgo de contraer enfermedades cardíacas, aunque aún está en debate cuál ha de ser el tamaño de dicha dosis para que resulte beneficiosa para la
salud. Tanto los estudios de mejor calidad metodológica como
aquéllos que toman en cuenta posibles factores de influencia,
no encuentran prácticamente riesgo si el nivel de consumo alcohólico es bajo. Ingerir grandes cantidades de alcohol en una sola ocasión aumenta el riesgo de arritmias cardíacas y de muerte súbita de origen coronario.
La reducción o la suspensión del consumo de alcohol
se ve asociada a una rápida mejoría de la salud.
Por lo tanto, dado que el alcohol está implicado en una amplia
variedad de problemas de salud física y mental de una manera directa.
Es particularmente importante reducir el riesgo de provocar daños a terceros.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

MAS INFORMACIÓN ACERCA DEL ALCOHOLISMO:


El consumo de alcohol es un hábito, forma parte de los llamados estilos de vida, estando ampliamente extendido y culturalmente aceptado en la mayoría de los países occidentales. Por tanto, no es solo un comportamiento individual, sino que se encuentra fuertemente influenciado por normas sociales y por el contexto socioeconómico y cultural en el que vivimos. Cambios en estos contextos se acompañan de cambios en el uso / abuso de alcohol.
El problema, por tanto, no es que beban sino que sus formas de beber están más lejos del modelo tradicional y tienen que ver con sus estilos de vida y su manera de divertirse, con su manera de estar y de proyectarse en el mundo. Para analizar esta situación debemos hacerlo desde una triple dimensión: desde el adolescente, desde la sustancia, en este caso el alcohol, y desde el contexto actual: los valores de nuestra sociedad, el sistema productivo, la publicidad, el papel de la familia, de la escuela, de los grupos de amigos, etc.
La negación del alcohólico. Casi todos los alcohólicos niegan tener un problema con la bebida o lo racionalizan de una forma u otra. Son bastante rápidos a la hora de echarle la culpa de que beban a ciertas situaciones o a otras personas. Sin embargo, con una investigación más cuidadosa se ve a menudo que la bebida es algo en gran parte autónomo.
Se pierden los amigos, la salud se deteriora, los matrimonios se rompen, se maltrata a los niños y se pierden los trabajos. Aun a pesar de estas consecuencias el alcohólico continúa bebiendo, muchos sufren un cambio de personalidad. Individuos que eran honrados pueden encontrarse mintiendo, haciendo trampas, robando y envueltos en todo tipo de engaños encaminados a disimular que beben.

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA MUJER DEL BORRACHO, BREVE REFLEXIÓN:.

LA MUJER DEL BORRACHO, BREVE REFLEXIÓN:.
Sumisa, dejada, abandonada, triste, frustrada, con sentimiento de culpa, arrinconada como una escopeta vieja, tratada como la muñeca fea, a veces, sirve de esparring, cuya actuación es servir de bulto para que el boxeador estrene sus mejores golpes.
Acusada, humillada, maltratada, ridiculizada, escupida, utilizada, victima del mal trato, reflejo claro de INJUSTICIA SOCIAL.
La esposa de un alcohólico, es un objeto del cual el se siente el dueño, con la autoridad de gritarle cuando las cosas no le parecen bien, hacerla sentir mal, cuando comete un mínimo error, echarle en cara los fracasos, los problemas, las crisis, el corte de la luz o el teléfono, cuando reprueban a su hijo en la escuela, cuando hay algún problema, la esposa de un alcohólico como , invariablemente, siempre tiene la culpa- Yo como alcoholico, me lavo las manos.
Anónimo.

martes, 18 de octubre de 2016

ALGUNOS MOTIVOS POR LO QUE LA GENTE BEBE:

ALGUNOS MOTIVOS POR LO QUE LA GENTE BEBE:
F. Reyes.
Son muchas las razones que pueden inducir a la gente a beber. Como en cualquier otra droga las causas pueden ser variadas.
Como causas posibles se han mencionado las siguientes:
Herencia: Parece ser que existe una cierta predisposición genética a caer en la bebida. Esto no justificaría todos los casos. Además hay grandes bebedores cuyos antecesores han sido abstemios o viceversa.
Educación: La educación parece desempeñar una importancia mayor que la herencia en el desarrollo del alcoholismo. La falta de unos patrones adecuados en el hogar puede conducir al mal uso del alcohol. Es más normal que una persona desarrolle afición a la bebida cuando de joven ve que las personas mayores que le rodean lo hacen habitualmente.
Como una manera de conectar con los demás: Muchas drogas favorecen la relación social. Es bien conocida la costumbre inglesa de la hora del té, como una excusa para desarrollar la tertulia entre la familia o los amigos. Cada día son más abundantes los cafés donde el tomar una copa o una buena taza de café es una forma de intimar. Otras culturas, como los nativos sudamericanos, toman coca juntos para sentirse bien consigo mismos y con los otros miembros que forman el grupo. Las drogas cumplen una función social al conseguir que las personas pierdan la inseguridad personal y puedan estar más confiados con su interlocutor. No debemos olvidar aquí que muchos jóvenes entrar en el mundo de las drogas precisamente para no sentirse diferentes de los demás. Es una manera de sentir que el grupo al que ellos se acercan les acepta. La entrada al mundo del alcohol, el tabaco, la marihuana o el éxtasis, por ejemplo, se produce por este motivo.
El alcohol constituye la droga social más utilizada. Su uso se fomenta en la sociedad continuamente. Aparece publicitado en la televisión, relacionado con un modo de vida más libre y feliz. Es habitual tomar alcohol en los momentos importantes de la vida, durante las celebraciones más destacadas del año, etc. Todo ello hace que el individuo se sienta atraído hacia esta droga. Para no ser diferente de los demás, puede tener la necesidad de beber. Es muy difícil y requiere un esfuerzo personal no beber cuando la mayoría de las personas lo hacen. Es paradójico como una de las peores drogas que existen están tan valoradas socialmente.- Para superar los problemas personales: Algunas personas beben para superar la tristeza, la depresión o la falta de felicidad personal. El alcohol o los narcóticos pueden constituir una puerta de escape a la infelicidad.


jueves, 7 de abril de 2016

NO DUDAR JAMÁS DE LA DECISIÓN DE VIVIR SIN BEBER.

NO DUDAR JAMÁS DE LA DECISIÓN DE VIVIR SIN BEBER.
La decisión está tomada y no hay vuelta atrás. Todo lo bueno está por venir. después de analizar, valorar y sopesar los pros y los contras de seguir bebiendo o vivir sin beber; has concluido con la decisión correcta: ¡Dejar de beber! y “Vivir sin beber”. Éste es el punto final de tu vida pasada como bebedor y prisionero del alcohol, éste es el comienzo de tu nueva vida en libertad y un esperanzador futuro. Si alguna vez dudas de esta decisión solo recuerda tus infernales resacas, tus clamorosos ridículos, tu cada vez mayor incomunicación y aislamiento, tu auto-estima bajo mínimos; así como tu salud física y psíquica en franco declive. Apóyate en tus nuevas sensaciones, en tu cada vez mayor bienestar personal y social, en todo el trabajo que queda por hacer. ¡Aún queda tiempo pero ya no es tiempo de entretenerse!, ¡… Ya no es tiempo de atontarse!, … Ya no es tiempo de excusas!, … Aquí y ahora, con la decisión de VIVIRSINBEBER como bandera es tiempo de trabajar por y para ti mismo, para recuperar todo lo que el alcohol te ha arrebatado, para desarrollar tus planes y crear tus sueños. aquí y ahora, … ¡Es tiempo de vivirsinbeber!.
SENTIR, VIVIR Y COMPORTARSE COMO UN HOMBRE LIBRE DESDE EL PRIMER DÍA.
Tu nueva y mejor vida comienza justo cuando acabas tu “última copa”. Disfrútala pues sabes que es la última. No eres un enfermo, … Eres un “vencedor”: le has ganado la batalla al alcohol; puedes estar orgulloso, satisfecho y contento por haber expulsado de tu mente y de tu cuerpo al “monstruo alcohólico”. No eres un ex-bebedor, … Eres un “vividor”, pues tienes el resto de tu vida para vivirla con plena y absoluta libertad. Ahora eres tú el que manda, el que decide y no tu adicción. Siente la libertad y el poder de llevar con tus propias manos el timón, vive tu vida conscientemente y con pasión pero con la tranquilidad que da saber que estás haciendo lo correcto y comportarte como lo que eres: un hombre libre. Con responsabilidad, con compromiso, con coherencia, con dignidad, … Y por lo tanto, con la cabeza bien alta. Recuerda: no eres un enfermo, … ¡Eres un héroe de guerra! y desde el primer día de tu vida sin beber eres un modelo para los demás y para ti mismo.
BUSCAR, IDENTIFICAR, AISLAR Y SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS INTERNOS Y EXTERNOS.
A las pocas semanas de vivir sin beber te darás cuenta que asumir nuestro alcoholismo, que decidir dejar de beber, que soportar y superar el síndrome de abstinencia, no es los más difícil y ni mucho menos, soluciona nuestros problemas. Realmente lo más difícil y lo comprobarás por ti mismo, es: vivir sin beber. Es reconstruir tu vida; es llenar el vacío que deja en nosotros el alcohol; es gestionar eficientemente todas aquellas emociones, sentimientos y miserias “tapadas” por el alcohol. Es el vivir día tras día contigo mismo “a pecho descubierto”. En dos palabras: “volver a ser persona”. ¡El alcoholismo no es la causa, es la consecuencia!. Es consecuencia de problemas previos de carácter personal, familiar, laboral, etc. Es consecuencia de no afrontar y asumir responsabilidades en tiempo y forma, es consecuencia de una espiral de abulia y desidia que ablanda nuestro cuerpo y mente. Si no queremos quedar expuestos a una recaída, tenemos la obligación de hurgar en nuestro pasado, en nuestro interior y exterior e identificar esos problemas sin solucionar, esos relaciones sin cerrar, esas heridas sin curar, etc. Con coraje, con valentía y terapia si es necesario, … Solucionar, curar y perdonar para que no se repitan esos “círculos viciosos”, para cambiar los esquemas erróneos, para cambiar los paradigmas y nuestra autoestima mejore. Pues con toda seguridad y solo es cuestión de tiempo, si los problemas subyacentes no son resueltos serán de nuevo la causa de una ruinosa recaída.




lunes, 16 de noviembre de 2015

SOBRE EL ALCOHOL Y SUS EXCESOS:

Alcoholismo enfermedad crónica y habitualmente progresiva producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, encontrándola en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria, superior a 50 grs. En mujeres y 70 grs. Los hombres.
El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte. Los primeros síntomas muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades.
Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y más y mostrando menos efectos nocivos que la población normal. Sin embargo el alcohol comienza a cobrar cada vez más importancia en las relaciones personales, el trabajo, la reputación e incluso la salud física. Las personas tienden a perder el control sobre el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar el consumo. Produce un efecto toxico y sedante.
El tratamiento primario comienza con el reconocimiento del alcoholismo como un problema subyacente como se hacía en antaño. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familias lo ocultan, retrazaran la recuperación del enfermo.
El alcohol se esta consumiendo cada vez más como una droga que modifica el estado de animo, y menos como, una costumbre social.
Supongamos una persona con baja tolerancia a la frustración y problemas de habilidades sociales. En situaciones interpersonales siente una ansiedad de la que quiere huir a toda costa. Entonces descubre que un modo de hacerlo es recurrir al alcohol, tabaco o droga. Cuando lo hace se desinhibe, se tranquiliza y puede disfrutar de sus relaciones con los demás.
Conforme pasa el tiempo su dependencia a la adicción aumenta, su deseo de huir del dolor (en este caso la ansiedad interpersonal) es mayor que cualquier otro; pensar en el daño que le está haciendo la adicción es sumamente desagradable... por tanto, mejor no pensarlo... mejor centrarse sólo en el ahora; y ahora se siente bien.
Una vez adquirida la adicción, aparece un problema añadido: el síndrome de abstinencia, magnificado también por su baja tolerancia al sufrimiento, es algo que no quiere soportar. Ya no bebe para sentirse a gusto con los demás, sino porque lo pasa mal cuando no recibe la dosis que le pide su cuerpo. El sufrimiento es cada vez mayor, el deseo de aliviarlo también. Pero, paradójicamente, aquello que causa el dolor es lo mismo que lo alivia. Por eso para el adicto es tan difícil escapar de su adicción.
El caso de los fumadores es distinto. Pues los cambios fisiológicos producidos en el organismo por el tabaco desaparecen al cabo de una semana aproximadamente sin fumar. Las sustancia adictivas actúan produciendo cambios fisiológicos en el organismo.
Una vez que el cuerpo se habitúa a ese estado, si esa sustancia empieza a disminuir aparece el síndrome de abstinencia. Si al cabo de una semana o poco más, el organismo del fumador ha vuelto a la normalidad, una persona no debería tardar mucho en adaptarse a eso y superar la adicción en un plazo de un mes como mucho.
Sin embargo, no ocurre así. Si bien puede haber desaparecido la adicción física, no ha desaparecido el hábito, es decir una conducta aprendida y practicada tal vez cientos de veces. Dejar un hábito es difícil y frustrante, significa dejar de hacer algo hacia lo que nos sentimos impulsado. Significa, en definitiva controlar un impulso que puede estar siendo provocado por muchos desencadenantes ambientales, como comer, de modo que cuanto más baja sea la tolerancia a la frustración de esa persona más difícil le resultará dejarlo. Es una molestia demasiado grande que muchos no están dispuestos a soportar. Centrados más en el ahora, en satisfacer el deseo del momento, prefieren no pensar en las consecuencia a largo plazo, que es un pensamiento que produce malestar.
F. Reyes.

miércoles, 20 de mayo de 2015

EL ALCOHOL Y LA FAMILIA:


"http://drogas-no-gracias.blogspot.com/"

EL ALCOHOL Y LA FAMILIA: 
Debido al carácter de la materia (Sociología) vamos a dejar las generalidades y hablar específicamente de la familia y el individuo enfermo.
NIÑOS:estos pueden ser expuestos a la enfermedad desde la vida INTRAUTERINA, cuando una madre es alcohólica provoca en el feto el denominado "Síndrome Fetal Alcohólico" que trae consigo: RETARDO EN EL CRECIMIENTO, DISTROFIA INTRAUTERINA, BAJO PESO AL NACER, MICROGNATIA Y MALFORMACIONES CARDIACAS. El niño puede nacer con ALCOHOLEMIA DOSABLE, HIPOTONÍA MUSCULAR Y SENSIBILIDAD A LA BILIRRUBINA. Un niño puede tener intoxicaciones graves con dosis de 1 grado por kilo de peso en una hora.
ADOLESCENTES:El consumo en esta etapa se da entre los 12 y los 17 años, en estas edades también son mas propensos a consumir drogas ilegales. Sus problemas están centrados en lo social, la delincuencia y lo escolar. El consumo temprano de alcohol o cigarrillos (drogas de umbral) deja el camino abierto en algunos jóvenes para llegar a las drogas ilegales. Muchos de estos jóvenes no valoran la vida en su justa medida y eso los lleva a arriesgarla sin necesidad, ya sea en peleas callejeras, picadas o actos de delincuencia que los enfrentan con la policía. Si el consumo se vuelve un habito, se tiene un alcohólico en potencia en la madurez. La mayoría de los jóvenes recorre este camino, por CURIOSIDAD o por PERTENECER SOCIALMENTE a un grupo.
MUJERES: Como ya dijimos la mujer no posee un organismo fuerte contra los efectos del alcohol, tanto es así que los efectos tóxicos en el hígado, cerebro o corazón, son mayores entre ellas que en los varones. Por otro lado esta el hecho de la maternidad, donde no solo se esta matando a si misma, sino que también lo esta haciendo con el feto. La mujer alcohólica pierde la maternidad, conociéndose casos en los que llevan a sus hijos a la calle para mendigar para pagar sus necesidades o entregan a sus hijas mujeres por una botella de vino. Ya anteriormente dijimos que la prostitución es un medio de personas muy enfermas para conseguir el alcohol necesario. No se debe olvidar que el cuerpo de la mujer es más chico que el de un hombre, tiene una concentración mayor de grasa y 10% menor de agua, esto hace que el alcohol en la mujer, permanezca más concentrado y sea absorbido con mayor rapidez por el organismo, en cristiano significa que: la mujer se emborracha con mayor facilidad y los efectos tienen mayor duración.
HOMBRES:Una de las funciones históricas del genero es la manutención del hogar, pero como lograr esto si no se concibe la realidad, más que como un deseo incontrolable de beber. El hombre no solo pierde capacidades sino también aptitudes y oportunidades. Existen grandes hombres en la historia que fueron atacados por esta enfermedad, como el caso de ex. Presidentes de EE.UU. o la Ex. Rusia, hombres que tenían en sus manos los destinos del mundo.
FAMILIA: Según algunos estudios, las familias disfuncionales o con problemas tales como SUICIDIOS, HOMICIDIOS, PROBLEMAS PSIQUIÁTRICOS, APOSTADORES, SEXO-ADICTOS, ALCOHÓLICOS, DROGADICTOS, son generadores de futuros enfermos pero también son sometidas al abuso del alcohol. Suelen ser familias con problemas de CONDUCTA VIOLENTA O ADICTIVAS. La DESORGANIZACIÓN prevalecerá en este hogar, los sueños ya no se cumplirán, ni siquiera serán plausibles de tener, la CONFUSIÓN reinante provocará daños irreparables por la profundidad de los sentimientos, la VERGÜENZA será el alimento social, la NEGACIÓN del problema será la sonrisa social, la ANGUSTIA del seno familiar es su comida diaria y el AISLAMIENTO la repuesta a todos los problemas
Fernando Reyes.

martes, 6 de enero de 2015

MITOS O FALSAS JUSTIFICACIONES? "EL ALCOHOL".


1.- El alcohol no es una droga
Sí lo es, porque modifica el funcionamiento del Sistema Nervioso Central, produce cambios en la personalidad y la conciencia, y su consumo prolongado puede crear la necesidad progresiva de consumir cantidades cada vez mayores, para sentir los mismos efectos, y a la aparición de molestias físicas y psíquicas cuando se suprime dicho consumo.
2.- El alcohol es un alimento.
No lo es, porque solo aporta calorías vacías, o sea, no tiene valor nutritivo para el crecimiento y mantenimiento de la salud. Además irrita las paredes del tubo digestivo, agota las reservas de ciertas vitaminas e interfiere con la verdadera absorción de los alimentos.
3.- El alcohol es un estimulante.
No lo es, realmente es un depresor del Sistema Nervioso Central, pertenece al grupo farmacológico de los anestésicos y sedantes. Primero actúa sobre las zonas del cerebro que tienen que ver con el juicio, el razonamiento, la comprensión y otras altas funciones intelectuales que regulan la conciencia humana, la persona se desinhibe y aparecen emociones, sentimientos y conductas impredecibles, muchas veces inadecuadas, con expresiones de euforia, tristeza o agresividad. Al deprimir otras áreas del sistema nervioso, provoca trastornos en el lenguaje, en el control y la coordinación de los movimientos, y según la cantidad ingerida, se puede llegar a límites peligrosos de intoxicación, coma alcohólico y muerte.
Es bueno recordar el frecuente llanto de las personas en estado de embriaguez profunda y también que en muchos países el 30% de los alcohólicos termina sus vidas por medio del suicidio.
4.- El alcohol es bueno para combatir el frío.
No. El alcohol dilata los vasos sanguíneos de la piel y da una sensación de calor, pero realmente la temperatura del cuerpo baja cuando la superficie de la piel caliente entra en contacto con el ambiente más frío que rodea al sujeto.
Quien tenga este mito debe saber que los soldados de Napoleón muertos al congelarse durante la invasión a Rusia, fueron precisamente aquellos que ingerían bebidas alcohólicas, pues el efecto verdadero es producir dilatación de los vasos sanguíneos.
5.- El alcohol mejora la sexualidad.
No. La acción del alcohol sobre los sistemas nervioso y endocrino interfiere con los centros que regulan la respuesta sexual humana, la producción y acción de algunas hormonas sexuales, lo que puede favorecer la aparición de impotencia sexual, la incapacidad para experimentar el orgasmo y otras alteraciones en el funcionamiento sexual de la pareja, desde el punto de vista físico y el de interacción psicológica.
Tal es así, que una pregunta obligada para los médicos que atienden disfunciones sexuales es: ¿tomó usted bebidas alcohólicas antes del encuentro sexual?
Esta acción inhibidora fue destacada hace cuatrocientos años en una obra de Shakespeare (Macbeth) donde un personaje comenta: "el alcohol provoca el deseo pero dificulta la ejecución".
6.- El alcohol aumenta la energía.
No, aunque momentáneamente la persona se sienta estimulada, el alcohol disminuye la capacidad de reacción psíquica, reduce la energía y la fuerza muscular como consecuencia de su acción sobre el Sistema Nervioso Central y el metabolismo del azúcar sobre el tejido muscular.
7.- El alcohol es un medicamento.
No. Hasta la actualidad, no se ha comprobado científicamente que el alcohol cure ninguna enfermedad, todo lo contrario, es un factor de riesgo de distintos problemas de salud y sí existen verdaderas medicinas que son más efectivas, seguras, poco tóxicas y sin riesgo de dependencia para prevenir y combatir las enfermedades.
8.- El alcohol es bueno para combatir la hipertensión y el infarto del miocardio.
No. Constituye una expresión más concreta del mito anterior. En realidad la aparición de hipertensión e infarto así como accidentes vasculares encefálicos es seis veces mayor en los que abusan del alcohol que en quienes no lo hacen. La acción sobre la presión arterial no depende de la cantidad de líquido ingerido (como piensan algunos que recomiendan evitar la cerveza y tomar ron), sino de la acción directa del alcohol sobre las glándulas suprarrenales, determinante de la liberación de cortisona, que eleva de forma notable la presión arterial.
10.- Las personas que "asimilan o aguantan mucho alcohol" nunca se vuelven alcohólicas.
No. "Aguantar más alcohol" no es motivo de orgullo, sino de engaño. El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va "obligando" al organismo a requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, esto se llama tolerancia aumentada y desencadena un mecanismo adaptativo del cuerpo, hasta que llega a un límite en el que se invierte la supuesta resistencia y, entonces "asimila menos", por eso tolerar más alcohol es en sí un riesgo de alcoholización.
11.- Sólo se convierten en alcohólicas las personas débiles de carácter o carentes de moral.
Falso. Uno de los aspectos más dolorosos del alcoholismo es que afecta por igual a todos los que por alguna razón consuman bebidas alcohólicas habitualmente. Esto explica su alta frecuencia en trabajadores de licoreras, cervecerías y lugares de expendio, como bares y clubes, con total independencia del nivel escolar, socioeconómico, creencia religiosa o características de personalidad.
Mitos en torno al alcoholismo:
1. No es alcohólico, sólo bebe vino.
Falso. Lo importante no es lo que se bebe, sino cuánto y por qué se bebe. Además, si existe una pérdida de control en el uso de la sustancia, o alguna de las áreas de la persona (familia; estabilidad emocional, física; situación laboral, social, económica) se ve afectada como consecuencia de la forma de beber, esto es un signo de enfermedad.
2. Fulano no es alcohólico, no anda tirado por las calles.
Falso. Solamente un pequeño porcentaje de los alcohólicos, llega a la indigencia.
3. A su familia no le falta nada, tienen dinero, viajes, lo mejor siempre.
Falso. Existen familias que aunque tienen todo lo material, carecen del afecto, del apoyo emocional y de la tranquilidad familiar como consecuencia de los hábitos del alcohólico.
4. Es responsable, nunca falta al trabajo, no es un alcohólico.
No basta con asistir al trabajo si el desempeño y la calidad de relación en el ambiente laboral son deficientes y conflictivos debido a su forma de beber.
Otros mitos:
1. Las personas que sólo beben cerveza no pueden llegar a ser alcohólicas.
La cerveza, al igual que el vino y los licores o bebidas destiladas (como pisco, tequila, ron, etc.) aunque en menor grado, también contiene alcohol. Esto significa que consumirla abusivamente tiene consecuencias negativas y produce daño.
2. Beber alcohol solo los fines de semana no produce daño.
El daño que provoca el alcohol depende principalmente de la cantidad que se ingiera o del llamado "patrón de consumo", es decir, la forma en que se hace. No es lo mismo que un adulto sano consuma un par de copas un fin de semana, que un/a joven beba en las fiestas hasta embriagarse. Si se consume a esta edad, todos los fines de semana, en grandes cantidades, se estará en mayor riesgo de hacerlo un hábito, provocando daño a sus órganos, como el hígado, el cerebro.
3. El consumo de otras drogas es un problema mayor que el consumo de alcohol.
Como en nuestra cultura el alcohol es una droga legal, se ha tendido a minimizar las consecuencias negativas de su consumo. Las consecuencias derivadas del consumo abusivo de alcohol son múltiples: violencia intrafamiliar, accidentes de tránsito, accidentes laborales, ausentismo laboral, abusos sexuales, entre otros.
4. El alcohol daña por igual al hombre que a la mujer.
La mujer tiene, en general, menor peso que el hombre y, en consecuencia, el tamaño proporcional de sus órganos es más pequeño. Por lo tanto puede generar más rápidamente deterioro de sus funciones con menores cantidades de alcohol y llegar al alcoholismo más aceleradamente que el hombre. También los efectos del alcohol son diferentes para los niños y jóvenes, provocando más daño que a los adultos, pues están en proceso de crecimiento y desarrollo y sus órganos (cerebro, hígado, páncreas) son muy vulnerables al efecto del alcohol.
5. El alcoholismo es una enfermedad de gente adulta.
El alcoholismo es la dependencia al alcohol. La dependencia se ha descrito como el impulso descontrolado por consumir una sustancia, en este caso el alcohol, en forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos y evitar el malestar producido por la privación. Junto a la dependencia se da el fenómeno de la tolerancia, que es la necesidad de consumir cada vez mayores cantidades de alcohol para lograr los efectos inicialmente esperados. Si el consumo de alcohol se inicia a edades tempranas, la curva de la tolerancia se desarrolla con mayor rapidez y, por lo tanto, la dependencia aparece muy precozmente. Es decir, el alcoholismo está más relacionado con la cantidad de alcohol que se ha consumido y con el tiempo de consumo, que con la edad.
En aparecen otos mitos sobre el alcoholismo:
1. Que el alcohol no es una droga. Esta falsa afirmación proviene del desconocimiento acerca de lo que es una droga. Los médicos definen a las drogas como cualquier sustancia que al introducirse al organismo produce una alteración en su funcionamiento. El alcohol tiene esa característica y es, por lo tanto, una droga. Además, es una de las drogas capaces de producir adicción o dependencia.
2. Que las personas con mayor resistencia cuando toman alcohol corren menos peligro de llegar a ser alcohólicas. Es un error creer que si a alguien "no se le sube" aunque tome al parejo de los demás, esa persona es más resistente a la bebida y en consecuencia está más lejos de caer en alcoholismo. Lo cierto es que hasta los de mayor resistencia, si siguen tomando en exceso, tarde o temprano pasarán a la siguiente etapa en la que, por el contrario, con una o dos copas caerán en estado de embriaguez. Y sólo estarán a un paso de volverse alcohólicos.
3. Que con tomar café bien cargado o meter la cabeza en agua fría se puede bajar la borrachera.
La verdad es que hasta la fecha no se conoce ninguna sustancia que ayude al cuerpo a eliminar el alcohol. Tampoco se tiene noticia de que determinadas maniobras sean efectivas para acortar la duración de la embriaguez.
4. Que el alcoholismo se puede curar con medicinas yerbas y otros remedios
Ojalá esto fuera cierto, pero lamentablemente es una mentira. Hasta ahora no se conoce ninguna sustancia que cure definitivamente el alcoholismo. Esto no significa que en determinados casos no se puedan y deban usar medicamentos para combatir algunos de sus efectos. A veces son bueno auxiliares en el tratamiento, siempre y cuando los recete un médico.

Existen falsas nociones sobre el alcoholismo y que es importante saber cuáles son para modificar nuestros pensamientos y actitudes.
1.- Para quien bebe aguardiente una cerveza no le hace daño.
Falso. El alcohol es alcohol. Una cerveza grande equivale a una dosis de whisky, aguardiente o una copa de vino.
2- Si tengo trabajo, no soy alcohólico.
Falso. El alcoholismo se da hasta en los grandes ejecutivos que consiguen desempeñar sus actividades, pudiéndose dar en ellos un consumo abusivo de alcohol. Por otro lado, en cargos de menos nivel también el individuo necesita tomar por lo menos una dosis antes de trabajar para evitar la famosa resaca o temblores que le perjudican en su desempeño laboral
3.- Pero el (ella) es una buena persona!
Cierto. Ser alcohólico no es sinónimo de que la persona tenga un mal carácter. Pero cuando se intoxica la persona pierde la conciencia de sus actos, pero no quiere decir que sea una persona mala.
4.- Tienen un buen hogar.
Falso. Muchos alcohólicos permanecen con sus familias por muchos años, manteniendo muchas veces una familia de apariencia.
5.- Pero él (ella) no bebe siempre.
Beber diariamente no caracteriza al alcohólico. Una persona que bebe una dosis diaria es un bebedor social. Si el número de dosis o tragos fuera igual o mayor que 21 (para los hombres) y 14 (para las mujeres), aunque consuma una vez por semana, ya es un bebedor abusivo.
6.- Pero él es tan inteligente que no puede ser un alcohólico.
Esta es una creencia común cuando se comienza a desconfiar del consumo de alcohol de algún funcionario o profesional. No hay relación entre alcoholismo e inteligencia.
7.- Desempeña su trabajo brillantemente y raramente falta.
Qué bueno! Todavía no dejó que el consumo afectase su trabajo, pero y ¿después, cuando continúe?
8.- Pero si nunca lo vi beber.
Cuando pensamos en la figura de un alcohólico, la primera imagen es la de un consumidor que no sale del bar. Pero existen muchos que compran la bebida y toman en los lugares menos esperados.
9.- Todo bebedor es un vagabundo.
No pensar que es un cualquiera, muchos son personas respetables, que tienen una apariencia bien cuidada.
10.- Pero si él (ella) viene de una buena familia.
El alcoholismo se da en cualquier persona, con independencia de su nivel económico, social o del status.
11.- Con el ingreso él (ella) se va a curar.
La mayoría de las veces el ingreso es visto como el solucionador del problema, pero para algunos familiares que ya tuvieron esa experiencia, saben que esta afirmación no siempre es verdadera. En algunos casos el ingreso puede ser eficaz cuando el dependiente está muy motivado o cuando está enfermo. Incluso, en algunos casos el tratamiento puede ser más efectivo.
12.- El alcoholismo es solo cosa de hombre.
Falso. La realidad es que existen más hombres que mujeres alcohólicas. Sin embargo, existen mujeres alcohólicas y por ser considerado el alcoholismo una dependencia masculina, esconden su dependencia por vergüenza o culpa.



Todavía existen las falsas creencias populares que otorgan al alcohol una función estimulante, calórica, nutritiva y con capacidad para dar fuerzas y aumentar el apetito sexual. Existen importantes campañas publicitarias con intereses económicos más o menos encubiertos que ayudan a mantener estas ideas.
Las bebidas alcohólicas siguen preocupando más a los políticos y a los profesionales que a la población en general, que las valoran más como un instrumento más en nuestras vidas que va ligado sobre todo a momentos de relajación, diversión, compañía o soledad.
Entre los beneficios sobre el organismo destacaban: ayuda a la digestión, combate el frío, cura los catarros, favorece el crecimiento y tiene efectos estimulantes sobre la circulación sanguínea. A nivel psicológico, la percepción era que daba euforia, infundía valor, aumentaba el tono vital y ayudaba a tomar decisiones. En cuanto al área social, creían que el alcohol facilita las relaciones sociales, el inicio de las relaciones sexuales, ayuda a superar las dificultades sociales y estimula la actividad intelectual.
Es decir, que los mitos pueden contribuir en la persona (amén de otros factores) a la conducta adictiva pero una vez establecido el alcoholismo se incorporan nuevos mitos por la influencia del grupo de alcohólicos, para los cuales la existencia de los mitos sirve para justificar la conducta

martes, 18 de noviembre de 2014

La dependencia al alcohol influye considerablemente en el estado físico y mental de los sujetos, así como en su medio familiar.

La dependencia al alcohol influye considerablemente en el estado físico y mental de los sujetos, así como en su medio familiar.

La dureza de la droga constituye la potencialidad de esclavizar al consumidor en breve tiempo y este es una características de todas las drogas, el tiempo promedio que demora el alcohol para llegar a la esclavitud es de 5 años por cada 10 personas que inicie el consumo, uno llegara inevitablemente a convertirse de alcohólico al cabo del tiempo.
El conocimiento de las acciones dañinas sobre el cuerpo humano estila que existe notables reducción de hormonas masculina en la sangre, la deformación e inmovilidad de los espermatozoides, la reducción del nivel inmunológico. En madres adictas se expresan un elevado porciento de prematuridad, malformaciones corporales y conductuales, un porciento elevado de endocarditis en personas consumidoras, abscesos pulmonares y cerebrales, ulceras pépticas, esofagitis, dolores musculares, secreciones nasofaringeas, lentificación del ritmo cardiaco, hipertensión arterial, hemorragias y trombosis cerebral , cáncer de pulmón , cáncer de estomago, alteraciones en el metabolismos de los glucidos sin contar los daños psíquicos y sociales.
Para desarrollar el concepto de alcoholismo nos detuvimos antes el fruto del comité de experto de la OMS y plantea el alcoholismo es un trastorno conductual crónico manifestado por la excesiva de ingesta de alcohol, excesivas respecto a las normas dietéticas y sociales de la comunidad y que acaban interfiriendo la salud o la funciones económicas y sociales del bebedor , el concepto de alcoholismo se completa cuando tenemos además en cuenta el criterio de determinista que se refiere a los mecanismos básico de la ingestión nociva del alcohol. La pérdida de la libertad se expresa en la práctica por los siguientes patrones de consumo:
a)- No poder mantenerse dos días seguido sin beber.
b)- No poder controlarse cuando se comienza a beber.
c)- Necesitar el alcohol para satisfacer las exigencias de la vida.
El alcohol, la palabra proviene del árabe al-khul y puede atribuirse de significado de esencia o espíritus, es producto de la fermentación de sustancias vegetales utilización por el hombre en forma de brebaje se supone que data de los albores de la humanidad. La ingestión inicial, posiblemente con fines religiosos, de paso al consumo colectivo en ocasiones festiva muy especiales y finalmente alcanzo gran potencialidad dañina cuando su utilización dependió de la decisión personal. En Cuba mas del 50 % de la población mas de 15 años consumen bebidas alcohólicas y es el consumo excesivo de alcohol una de las causas mas frecuentes de trasgresiones sociales, tales como: Homicidios, violaciones y riñas, así como abandono familiar y laboral.
La ingestión sostenidas de alcohol genera a nivel intermediario cambios metabólicos que favorece la aparición dañina, hepáticas graves y disfunción del transporte axonal que decursan una neuropatía axional periférica.
Generalmente se atribuye a las secuelas metabólicas del alcoholismo, un origen nutricional puro. Las bebidas alcohólicas no contienen generalmente proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes, por lo tanto, la ingestión de estos puede convertirse en francamente deficitarias en el caso del consumo regular de alcohol.
La fibrosis y la cirrosis hepática son frecuentes complicaciones del alcoholismo que aparecen aunque las dietas sean hiperproteicas, elevadas en grasas y suplementadas con vitaminas y minerales, por lo que desde el punto de vista terapéutica no es totalmente exitosa, este procedimiento para la prevención de la cirrosis alcohólica.
El consumo de alcohol afecta también el metabolismo de la riboflavina, piridoxina, ácido ascórbico, vitamina D, vitamina K, tiamina, ácido fólico y niacina.
El síndrome de abstinencia puede aparecer unas horas después de interrumpir el consumo de alcohol, después de un periodo de abuso prolongado. Los síntomas, como nauseas, sudoración, temblores, ansiedad e insomnio, se hacen más intensos entre el segundo y el tercer día y mejoran dos o tres días después. El delirium tremens es una complicación rara y grave de la abstinencia que se caracteriza por un estado de confusión (delirio) con alucinaciones terroríficas y un estado de excitación importante.
Se ha demostrado que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, en especial retraso en el desarrollo físico y mental, cuya forma más grave recibe el nombre de "síndrome de alcoholismo fetal". Además, algunos bebés expuestos al alcohol durante la maduración fetal presentan después problemas de conducta, trastornos de la atención, o dificultades para el pensamiento abstracto.
El alcoholismo es un problema que necesita atención específica y no se debe considerar secundario a otro problema subyacente. Existen clínicas especializadas para su tratamiento y unidades específicas en los hospitales generales y psiquiátricos. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familias lo ocultan menos y el diagnóstico no se retrasa tanto. Los tratamientos son más precoces y mejores, lo que está produciendo tasas de recuperación elevadas y esperanzadoras.
Además de resolver las complicaciones orgánicas y los cuadros de abstinencia, el tratamiento consiste en un proceso de rehabilitación que precisa consejos y entrevistas individualizados e, incluso, hospitalización, así como técnicas de terapia de grupo encaminadas a conseguir una abstinencia no forzada de alcohol y otras drogas.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Alcoholismo

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Es una enfermedad que supone una intoxicación con alcohol etílico en forma prolongada y habitual y una dificultad para dejar de beber.
Durante los períodos de intoxicación se presenta un deterioro de la actividad y un aumento de la irritabilidad y de la agresividad.
Esta enfermedad comienza con un exceso en la ingesta de alcohol. La tolerancia significa que la persona se va acostumbrando a beber cada vez más y necesita ir aumentando la cantidad para obtener los mismos efectos a medida que pasa el tiempo. Durante este proceso, el individuo puede seguir haciendo su trabajo sin que nadie note que ha bebido.
La dependencia psicológica se manifiesta en:
* Predominio de beber por encima de otras actividades.
* La bebida ocupa el primer plano en la vida del sujeto; el resto (familia, trabajo, recreación, etc.) ocupa un lugar secundario.
* Compulsión a beber, sin poder parar. En este momento no se da cuenta de que ya no controla la ingesta de la bebida, ya no puede detenerse y fracasa en cada uno de sus intentos de dejar de beber. Si consigue abandonar la bebida lo hace por un corto período, los síntomas de la abstinencia se presentan rápidamente y hay muchas probabilidades de que vuelva a beber.
* La máxima manifestación de la dependencia la representa la abstinencia. Esta se manifiesta a través de un malestar general, sensación de desazón, anhelo de beber, temblor de manos, vómitos, mareos, etc. que se calman con la primera gota de bebida. El delirium tremens es un estado psicótico agudo producido tras un cuadro de abstinencia repentina. Este cuadro comienza con un período de ansiedad, inquietud, incoordinación motora y finalmente, delirios y alucinaciones. (vive como si soñara despierto, se siente perseguido por animales e insectos). Esta sugestión lo lleva a sentir que su habitación se agrieta, el techo se derrumba; a estas sensaciones se le agregan: aumento de tensión, de la presión arterial, temblores, deshidratación; hasta que finalmente cae al suelo, presentando un cuadro del tipo epiléptico.

Un problema habitual del alcohólico es que no reconoce serlo. Las consecuencias que produce el exceso de alcohol son: trastornos en el sueño (que van desde insomnio hasta pesadillas), gastritis, pérdida del apetito, anemia, agitación, hipertensión, trastornos hepáticos y sexuales, epilepsias de origen tardío.
Entre los factores psicológicos encontramos: episodios de confusión, pérdida de la memoria, sensación de que la gente lo mira mal, que no lo comprende, dificultades para mantener relaciones estables (pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo)
Algunos factores sociales que se observan en el comportamiento del alcohólico son: desavenencias conyugales, violencia, accidentes en la carretera, pérdida del empleo por marcados ausentismos; en casos límites se ha observado el vagabundeo y el suicidio.
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, cuando su concentración en la sangre se eleva, puede producir depresión y paros respiratorios y por este camino, la muerte.
Los jóvenes que consumen alcohol tienden a deshinibirse y a ejecutar acciones que habitualmente les avergonzarían: cortejar a una chica, entablar un diálogo o enfrentar una situación difícil. En un primer momento el alcohol actúa como euforizante, da coraje, reduce tensiones, etc. pero su efecto posterior es inverso, provocando estados de tristeza, ansiedad y depresión. El uso y abuso del alcohol se asocia con problemas emocionales y sociales, aunque los hijos de padres alcohólicos tienen una alta predisposición genética al consumo.
El alcoholismo es una enfermedad que no se cura, pero sí se rehabilita. El tratamiento consiste en dietas de desintoxicación y especialmente terapias individuales y grupales tanto para el enfermo como para su grupo familiar, ya que todo alcohólico está inmerso en una familia que necesita ayuda.
Foto: Alcoholismo
Es una enfermedad que supone una intoxicación con alcohol etílico en forma prolongada y habitual y una dificultad para dejar de beber.
Durante los períodos de intoxicación se presenta un deterioro de la actividad y un aumento de la irritabilidad y de la agresividad.
Esta enfermedad comienza con un exceso en la ingesta de alcohol. La tolerancia significa que la persona se va acostumbrando a beber cada vez más y necesita ir aumentando la cantidad para obtener los mismos efectos a medida que pasa el tiempo. Durante este proceso, el individuo puede seguir haciendo su trabajo sin que nadie note que ha bebido.
La dependencia psicológica se manifiesta en:
* Predominio de beber por encima de otras actividades.
* La bebida ocupa el primer plano en la vida del sujeto; el resto (familia, trabajo, recreación, etc.) ocupa un lugar secundario.
* Compulsión a beber, sin poder parar. En este momento no se da cuenta de que ya no controla la ingesta de la bebida, ya no puede detenerse y fracasa en cada uno de sus intentos de dejar de beber. Si consigue abandonar la bebida lo hace por un corto período, los síntomas de la abstinencia se presentan rápidamente y hay muchas probabilidades de que vuelva a beber.
* La máxima manifestación de la dependencia la representa la abstinencia. Esta se manifiesta a través de un malestar general, sensación de desazón, anhelo de beber, temblor de manos, vómitos, mareos, etc. que se calman con la primera gota de bebida. El delirium tremens es un estado psicótico agudo producido tras un cuadro de abstinencia repentina. Este cuadro comienza con un período de ansiedad, inquietud, incoordinación motora y finalmente, delirios y alucinaciones. (vive como si soñara despierto, se siente perseguido por animales e insectos). Esta sugestión lo lleva a sentir que su habitación se agrieta, el techo se derrumba; a estas sensaciones se le agregan: aumento de tensión, de la presión arterial, temblores, deshidratación; hasta que finalmente cae al suelo, presentando un cuadro del tipo epiléptico.
Un problema habitual del alcohólico es que no reconoce serlo. Las consecuencias que produce el exceso de alcohol son: trastornos en el sueño (que van desde insomnio hasta pesadillas), gastritis, pérdida del apetito, anemia, agitación, hipertensión, trastornos hepáticos y sexuales, epilepsias de origen tardío.
Entre los factores psicológicos encontramos: episodios de confusión, pérdida de la memoria, sensación de que la gente lo mira mal, que no lo comprende, dificultades para mantener relaciones estables (pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo)
Algunos factores sociales que se observan en el comportamiento del alcohólico son: desavenencias conyugales, violencia, accidentes en la carretera, pérdida del empleo por marcados ausentismos; en casos límites se ha observado el vagabundeo y el suicidio.
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, cuando su concentración en la sangre se eleva, puede producir depresión y paros respiratorios y por este camino, la muerte.
Los jóvenes que consumen alcohol tienden a deshinibirse y a ejecutar acciones que habitualmente les avergonzarían: cortejar a una chica, entablar un diálogo o enfrentar una situación difícil. En un primer momento el alcohol actúa como euforizante, da coraje, reduce tensiones, etc. pero su efecto posterior es inverso, provocando estados de tristeza, ansiedad y depresión. El uso y abuso del alcohol se asocia con problemas emocionales y sociales, aunque los hijos de padres alcohólicos tienen una alta predisposición genética al consumo.
El alcoholismo es una enfermedad que no se cura, pero sí se rehabilita. El tratamiento consiste en dietas de desintoxicación y especialmente terapias individuales y grupales tanto para el enfermo como para su grupo familiar, ya que todo alcohólico está inmerso en una familia que necesita ayuda.