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martes, 28 de noviembre de 2017

El resentimiento una enfermedad del alma:.

Emociones, estados de ánimo, somos muy dados a mezclar todo ello y confundirlo. No sabemos separarlo, no nos han enseñado a ello. Los entroncamos con una facilidad pasmosa, las emociones pueden ser pasajeras pero los estados de ánimos pueden ser duraderos y dañinos, sí no sanan con el tiempo (cuando no es bueno tu estado de ánimo).
Somos tan reacios a cambiar, a dar el brazo a torcer, no somos dúctiles, tenemos que aprender a amoldarnos a situaciones cambiantes y no aferrarnos a que todo tiene que ser como antes y sí la situación es con otro ser humano, con mas razón hay que aceptar sus razones, sus decisiones, sus adioses, que te dejen, fallecimientos, etc… no puedes encerrarte en un mundo de rabia interior, en un resentimiento puro y duro donde la palabra perdón no tiene cabida, solo el odio y la soberbia, y el victimismo.
Cada ser humano tiene su espacio y hay que respetarlo, no podemos intentar que esa persona sea como nosotros, lo hemos soñado, eso es imposible, tenemos que aceptarnos, dando cada uno un poquito de nuestra parte, lo que no se puede ser es soberbio, dictatorial, y por qué no? manipulador, con tal de conseguir lo que deseo del otro, y sí no, ira, resentimiento, alejamiento, nos cerramos y llegamos a desear lo peor por el simple hecho de esa soberbia y odio inmaduro de ese tipo de personas egocentristas que piensan que todo gira en torno suyo. Hay que enseñarles que cada ser humano es un mundo y el perdón, un alivio que te hace crecer como persona y que te respeten como ser humano.
Dialoga, no impongas ni seas intransigente, eso te volverá un ser resentido.

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lunes, 16 de octubre de 2017

Para ser capaz de ver un futuro de posibilidades, hemos de huir de las “etiquetas”

Resulta de gran ayuda pararse a analizar el tipo de discurso cuando nos dirigimos a los enfermos en proceso de rehabilitación. Nuestro discurso se encuentra estrechamente ligado con nuestra mirada. Por tanto, debemos adiestrar en nosotros una mirada que vaya más allá de la historia contada y sea capaz de empezar a dibujar las posibilidades secuestradas en el otro.
De este modo, siendo capaces de trascender el pasado de cada miembro del grupo, podemos operativizar la actitud de la aceptación incondicional, entendiendo ésta desde la perspectiva de ser capaz de ver las cualidades que hay en el otro y fiándonos de sus recursos para afrontar la situación. No negamos el pasado, pero entendemos que mirar hacia dicho pasado, si no es para aprender de él, no sirve de ayuda para construir el futuro.
Para ser capaz de ver un futuro de posibilidades, hemos de huir de las “etiquetas”, que son estigmatizadoras y paralizantes. Expresiones del tipo “es un individuo conflictivo”, “es un mentiroso”, “es un vago”… son “etiquetas” que traducen nuestra manera de ver al individuo y que vamos a transmitir tanto de modo verbal como no verbal. Y, por supuesto, si vamos a poder rastrear sus competencias o recursos.
Por otra parte la utilización de “etiquetas” presentan una serie de riesgos. Por ello será conveniente evitarlas en nuestro discurso y desmontarlas cuando sean otros miembros del equipo quienes las utilicen. Una manera de desmontarla es dando argumentos que contradigan dicha “etiqueta”.
Etiquetar es no dejar avanzar al enfermo hacia su futuro es anclarlo en su pasado, infringiendo dolor,pues son golpes bajos, que en nuestro estado, nos duelen de manera especial ,`pudiendo llegar a romper un proceso de recuperación, ya que la autoestima no la tenemos recuperada como para afrontarla. Quien las utilice como excusa o como insulto en una discusión, es una maldad desde el punto de vista terapéutico, pues el daño que infringe es innecesario, cuando se trata de seres humanos en proceso de recuperación.

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martes, 10 de octubre de 2017

Tenemos la necesidad de ser escuchados

Lo seres humanos tenemos la necesidad de ser escuchados en un ambiente donde nos sintamos seguros de desahogarnos sin ser interrumpidos ni condenados.
La Soberbia y la Prepotencia son los peores aliados
a la hora de salir de la droga,hay que aparcarlos
si no cambiar te sera muy dificil.
Un Saludo

viernes, 15 de septiembre de 2017

Esta es la labor del que ayuda en las adicciones.

Esta es la labor del que ayuda en las adicciones.
No se pueden tener ideas predeterminadas, ni juicios de valor.
Y menos prejuzgar o juzgar.

lunes, 11 de septiembre de 2017

El desorden

El desorden no es sólo lo que se ve, es también lo que no se ve. Hace que tu programa esté siempre sobrecargado, con compromisos interminables y temores aplastantes. Una mente congestionada de cosas es señal de que piensa demasiado, que reacciona de forma desproporcionada, que analiza las cosas en exceso, que se preocupa demasiado y que adquiere demasiados compromisos. Por tanto procura eliminar cosas de tu mente, a toda costa, permitiéndote, en su lugar, una nueva lista a la que ir añadiendo tus “noes” sin sentirte condenado por ello.
Y esto puede ser una causa de una posible adicción, que al
ivie ese estado.
Son falsos alivios que al final acrecientan el problema.
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martes, 20 de junio de 2017

A algunos nos cuesta más recibir que dar.

No tenemos problema en dar una opinión, dar esperanza,etc. Lo que de verdad nos cuesta es ser un “receptor” agradecido.
Al recibir de otros, estamos reconociendo nuestra necesidad de los demás, y eso no le agrada a nuestro ego. Necesitas la humildad de decir: ‘Te necesito, me haces mejor persona”. Esta es una de las reflexiones que suelo poner a diario en mi perfil, y pienso que refleja perfectamente ese momento que tenemos todos en el cual nos cansamos, nos bloqueamos, nos entristecemos o nos desborda el trabajo, necesitas descanso mental, necesitas reciclarte, olvidarte de tus pacientes o dejar durante un tiempo de escuchar, de empatizar con familias enfermos… porque a todos, y digo a todos, nos cuesta desengancharnos y necesitamos también ayuda.
Sabemos lo que decir, ser asertivos, empáticos, pacientes con los demás… pero cuando nos toca a nosotros callarnos y recibir, no sabemos cómo. Estamos tan acostumbrados a dar que nos bloqueamos, somos malos receptores porque solo damos, y algunos no somos capaces de aprender de aquello a los que estás tratando.
Cuando das y a la vez reflexionas sobre las personas a las que estás tratando o aconsejando, tienes que ser capaz de aprender del que sufre el problema, y entonces avanzas y no te bloqueas ni te desgastas. El aprendizaje y la ayuda puede ser por qué no, mutua, como la vida misma.
Unos aprendemos de otros y viceversa. No somos poseedores de la verdad absoluta, aunque los hay soberbios que se creen poseedores de una verdad absoluta.
Triste figura la del soberbio, que no escucha a nadie, sólo a si mismo.
En la vida hay que dar, pero también aprender a recibir, porque para todos hay momentos buenos y malos y es muy importante estar abierto a entender cualquier gesto, palabra, venga de quien venga, para intentar aliviarnos, porque te hará sentir bien a ti y hará sentir bien al otro.
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miércoles, 26 de octubre de 2016

Los impulso incontrolables.


Las personas que son adictas y que sufren de dependencias, a menudos son personas que igualmente sufren de problemas de control de impulsos. Personas que, frecuentemente como niños fueran hiperactivos, inquietos e incapaces de modular sus reacciones afectivas --- tendiendo a estallar con poca provocación.
Los niños que padecen de trastornos en la satisfacción de sus necesidades básicas, encuentran que les resulta difícil posponer sus respuestas negativas al ambiente. Habiendo carecido de la nutrición emocional adecuada, que ambos padres deben siempre proveer, crecen sufriendo de privaciones narcisistas y recubiertos de un tipo de rabia, asimismo narcisista.
Rabia y dependencias que son difíciles para ellos controlar. Su inclinación y propensión a los comportamientos de dependencias en las drogas y de codependencias en relaciones, son debidas a una necesidad a controlar sus ansiedades usando las drogas y/o las relaciones patológicas para borrar un dolor insoportable y, muy a menudo, para llenar un vacío emocional de proporciones devastadoras e intolerables
.
Los impulsos incontrolables
Las personas que tienen dificultades para controlar sus impulsos se encuentran incapaces de dejar de hacer algo que les es imposible no hacer --- aunque sepan que no deben hacerlo o que haberlo hecho, resulte perjudicial para sí mismos o los demás.
En las adicciones (alcohol, drogas, tabaco, juego, gastar el dinero, sexo) el adicto se siente impulsado a beber, fumar, jugar, comer, y lo que sea, siéndole imposible encontrar la manera de dejar de hacerlo.
Tiene que obedecer su impulso y satisfacerlo aunque, hacerlo, le duela más a largo plazo.
De acuerdo a lo que hemos comentado en el apartado de la psicoterapia psicoanalítica, para entender porqué estas personas no son capaces de "resistir sus impulsos" tenemos que observar qué está pasando por sus mentes en ese momento y qué se están diciendo a sí mismos --- ya que son pensamientos los que regulan la conducta. Pensamientos que siempre se originan en el pasado dinámico de los conflictos reprimidos. Por ejemplo, antes de abrir la puerta de casa y salir a la calle, hemos pensado algo parecido a "se antoja salir a dar una vuelta" o "voy a la tienda de la esquina". Sin embargo, a menudo sucede que las personas tienen la sensación de que no han pensado nada. Simplemente sienten la "necesidad" de fumarse un cigarrillo o beberse un vaso de vino. Esto es debido a que este tipo de pensamientos aparecen de forma rápida y automática, pudiendo conformar patrones de reacción aprendidos en la infancia. Es decir, forman parte del modo particular que tiene cada persona de ver el mundo.
Ese modo particular de ver el mundo en que se vive, se construye en la infancia como resultado de la interacción de las fuerzas del entorno con las agencias emocionales que regulan nuestras mentes.
A veces, pueden surgir como respuesta a una necesidad fisiológica. Por ejemplo, si alguien tiene la sensación de hambre, lo primero que piensa es "tengo hambre". Después evalúa lo que eso significa y toma una decisión respecto a cómo actuar. En función de cuál haya sido esta decisión actuará de un modo u otro. Es decir, si piensa "voy a comer ahora mismo, aunque me engorde y sea por el mero placer de hacerlo" irá derecho a la nevera. Si piensa "voy a esperar hasta la hora de cenar; puedo aguantar el hambre perfectamente, no comeré el azúcar", su conducta será muy diferente. Y si piensa "necesito comer algo ahora mismo y no puedo soportar no hacerlo", y así lo piensa muy a menudo, es muy probable que sea un comedor compulsivo a quien le resulta casi imposible esperar para comer a sus horas.
Fernando Reyes Crespo.

jueves, 5 de junio de 2014

Hacer deporte mejora nuestra salud general


Hacer deporte mejora nuestra salud general, nos ayuda a ganar masa muscular e incluso, mirándolo desde una perspectiva más frívola, nos permite lucir un físico más esbelto. Pero, ¿qué hay de los beneficios en la salud mental? Porque también son unos cuantos. Para hablar de esto, concretamente de cómo el ejercicio puede ayudar a las personas con trastorno bipolar, hemos entrevistado al doctor Francisco Miguel Tobal, Doctor en Medicina y Cirugía, Médico Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, y Director de la Escuela Profesional de Medicina de la Educación Física y el Deporte de la Universidad Complutense de Madrid. Además de todo ello trabaja como psicólogo para la Real Federación Española de Tiro Olímpico. Sus conocimientos sobre psicología y actividad física le convierten en la persona perfecta para hablar sobre este tema.
P.- ¿Cuál es el tipo de actividad física que se recomienda para las personas con trastorno bipolar?
R.- La verdad es que no existe ninguna recomendación específica. Dependiendo del deporte y la enfermedad, lo mejor es el ejercicio de baja intensidad de carácter aeróbico. Se trata de una actividad que tiene grandes beneficios a nivel psicológico ya que mejora la relajación y el estado de ánimo estimulando la cantidad de endorfinas que se segregan. Este sería el tipo de ejercicio más vinculado a la salud para las personas con trastorno bipolar.
P.- ¿Hay algo que debamos saber antes de ponernos manos a la obra? ¿Hay que tener en cuenta algunas pautas previas?
R.- Alguien que vaya comenzar un programa de actividad física debería primero conocer en qué condición física y de salud está. El servicio médico que le esté controlando deberá valorar el control de la medicación y los efectos secundarios de esta por si pudiera provocarle algún tipo de alteración. Una vez conocido esto, se deberán dar las pautas concretas de ejercicio y la llamada “higiene deportiva”  que consiste en saber qué alimentación se ha de tener, qué calentamiento previo se tiene que hacer, qué estiramientos y qué ejercicios de enfriamiento se deben practicar.
P. ¿Es necesario un reajuste en la medicación tras la actividad deportiva?
Posiblemente. No es tanto el ajuste del medicamento sino ajustar la actividad física a la medicación que está tomando. Por ello, el ejercicio se ha de ajustar primero al diagnóstico y luego a la medicación que toma. Una vez que se lleve practicando actividad física de forma regular y se tenga una condición física óptima, se podría plantear un reajuste de algún fármaco que pudiese interaccionar con el entrenamiento. Pero siempre en este orden.
P.- ¿Existe algún tipo de actividad que esté contraindicada?
R.- A nivel general los deportes de motor y de riesgo, así como los de contacto, ya que es posible que la atención y la concentración no sea la adecuada y puede perjudicar la distorsión en la forma de entender o ver esa práctica deportiva. Por lo menos a priori este tipo de actividades yo no las recomendaría, aunque (tras una práctica de actividad física regular) habría que ver la evolución de la persona.
Retrato_francisco_tobal_bipolar_480x320P.- ¿Puede la actividad física ayudarnos a reducir la medicación?
R.- Creo que no. La función principal del ejercicio no es ayudar a reducir la medicación, es ayudar a controlar la enfermedad, es decir, que ayudar al fármaco y de esta forma mejorar la calidad de vida de la persona y así esta pueda controlar más fácilmente la enfermedad. Esta función sería no de sustitución, sino de complemento para que la persona viva mejor y además controle mucho mejor su trastorno bipolar.
P.- ¿Cómo ayuda el ejercicio físico a las personas con trastorno bipolar?
R.- Además de los beneficios que puede tener sobre cualquier persona, como la mejora a nivel cardíaco, muscular y articular, la mejora del sistema sanguíneo; estas personas también mejoran disminuyendo  la actividad del sistema nervioso simpático al estrés cognitivo, reduciendo así  la posibilidad de depresión, mejorando las alteraciones emocionales y la secreción de endorfinas. También mejora el control emocional y las relaciones sociales con los demás.
P.- Durante periodos de depresión, ¿qué actividad física puede llevarse a cabo?
R.- En etapas de depresión, las personas con trastorno bipolar deben realizar actividad física acompañados de personas de confianza, con las que se sientan a gusto. No se les deberá exigir gran intensidad ni un tiempo excesivo, simplemente que realicen aquella actividad que les apetezca en el momento. Por lo general, que sea al aire libre y, si es posible, en la naturaleza.
P.- ¿Y en periodos de manía?
R.- En esta fase no tenemos el problema de tener que animarles a realizar ejercicio, sino que todo lo contrario: pueden estar excesivamente activos y tener la sensación de poder hacer más de lo habitual, con lo cual corren el riesgo de lesionarse. Realizar una actividad exigiendo al cuerpo más de lo que está preparado puede ser peligroso, por lo que solo se deben realizar aquellos ejercicios o entrenamientos a los que se esté acostumbrado.
P.- ¿Qué actividad física mínima es necesaria para notar los efectos positivos del ejercicio?
R.- La actividad mínima necesaria sería de 3-4 días/semana, una hora/día; y los días que no se realice esta actividad (bicicleta estática, elíptica, remo, etc.), habría que andar durante una hora, entre 4 y 5 km por hora; es decir, que habría que tener una vida activa los días que no se practique ejercicio.