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martes, 28 de noviembre de 2017

El resentimiento una enfermedad del alma:.

Emociones, estados de ánimo, somos muy dados a mezclar todo ello y confundirlo. No sabemos separarlo, no nos han enseñado a ello. Los entroncamos con una facilidad pasmosa, las emociones pueden ser pasajeras pero los estados de ánimos pueden ser duraderos y dañinos, sí no sanan con el tiempo (cuando no es bueno tu estado de ánimo).
Somos tan reacios a cambiar, a dar el brazo a torcer, no somos dúctiles, tenemos que aprender a amoldarnos a situaciones cambiantes y no aferrarnos a que todo tiene que ser como antes y sí la situación es con otro ser humano, con mas razón hay que aceptar sus razones, sus decisiones, sus adioses, que te dejen, fallecimientos, etc… no puedes encerrarte en un mundo de rabia interior, en un resentimiento puro y duro donde la palabra perdón no tiene cabida, solo el odio y la soberbia, y el victimismo.
Cada ser humano tiene su espacio y hay que respetarlo, no podemos intentar que esa persona sea como nosotros, lo hemos soñado, eso es imposible, tenemos que aceptarnos, dando cada uno un poquito de nuestra parte, lo que no se puede ser es soberbio, dictatorial, y por qué no? manipulador, con tal de conseguir lo que deseo del otro, y sí no, ira, resentimiento, alejamiento, nos cerramos y llegamos a desear lo peor por el simple hecho de esa soberbia y odio inmaduro de ese tipo de personas egocentristas que piensan que todo gira en torno suyo. Hay que enseñarles que cada ser humano es un mundo y el perdón, un alivio que te hace crecer como persona y que te respeten como ser humano.
Dialoga, no impongas ni seas intransigente, eso te volverá un ser resentido.

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viernes, 4 de agosto de 2017

Los Impulsos Incontrolables.



Las personas que son adictas y que sufren de dependencias, a menudos son personas que igualmente sufren de problemas de control de impulsos. Personas que, frecuentemente como niños fueran hiperactivos, inquietos e incapaces de modular sus reacciones afectivas --- tendiendo a estallar con poca provocación.
Los niños que padecen de trastornos en la satisfacción de sus necesidades básicas, encuentran que les resulta difícil posponer sus respuestas negativas al ambiente. Habiendo carecido de la nutrición emocional adecuada, que ambos padres deben siempre proveer, crecen sufriendo de privaciones narcisistas y recubiertos de un tipo de rabia, asimismo narcisista.
Rabia y dependencias que son difíciles para ellos controlar. Su inclinación y propensión a los comportamientos de dependencias en las drogas y de codependencias en relaciones, son debidas a una necesidad a controlar sus ansiedades usando las drogas y/o las relaciones patológicas para borrar un dolor insoportable y, muy a menudo, para llenar un vacío emocional de proporciones devastadoras e intolerables.
Las personas que tienen dificultades para controlar sus impulsos se encuentran incapaces de dejar de hacer algo que les es imposible no hacer --- aunque sepan que no deben hacerlo o que haberlo hecho, resulte perjudicial para sí mismos o los demás.
En las adicciones (alcohol, drogas, tabaco, juego, gastar el dinero, sexo) el adicto se siente impulsado a beber, fumar, jugar, comer, y lo que sea, siéndole imposible encontrar la manera de dejar de hacerlo.
Tiene que obedecer su impulso y satisfacerlo aunque, hacerlo, le duela más a largo plazo.
Para entender porqué estas personas no son capaces de "resistir sus impulsos" tenemos que observar qué está pasando por sus mentes en ese momento y qué se están diciendo a sí mismos --- ya que son pensamientos los que regulan la conducta. Pensamientos que siempre se originan en el pasado dinámico de los conflictos reprimidos. Por ejemplo, antes de abrir la puerta de casa y salir a la calle, hemos pensado algo parecido a "se antoja salir a dar una vuelta" o "voy a la tienda de la esquina". Sin embargo, a menudo sucede que las personas tienen la sensación de que no han pensado nada. Simplemente sienten la "necesidad" de fumarse un cigarrillo o beberse un vaso de vino. Esto es debido a que este tipo de pensamientos aparecen de forma rápida y automática, pudiendo conformar patrones de reacción aprendidos en la infancia. Es decir, forman parte del modo particular que tiene cada persona de ver el mundo.
Ese modo particular de ver el mundo en que se vive, se construye en la infancia como resultado de la interacción de las fuerzas del entorno con las agencias emocionales que regulan nuestras mentes.
A veces, pueden surgir como respuesta a una necesidad fisiológica. Por ejemplo, si alguien tiene la sensación de hambre, lo primero que piensa es "tengo hambre". Después evalúa lo que eso significa y toma una decisión respecto a cómo actuar. En función de cuál haya sido esta decisión actuará de un modo u otro. Es decir, si piensa "voy a comer ahora mismo, aunque me engorde y sea por el mero placer de hacerlo" irá derecho a la nevera. Si piensa "voy a esperar hasta la hora de cenar; puedo aguantar el hambre perfectamente, no comeré el azúcar", su conducta será muy diferente. Y si piensa "necesito comer algo ahora mismo y no puedo soportar no hacerlo", y así lo piensa muy a menudo, es muy probable que sea un comedor compulsivo a quien le resulta casi imposible esperar para comer a sus horas.

miércoles, 19 de abril de 2017

Los impulsos incontrolables

.Los impulsos incontrolables
Las personas que tienen dificultades para controlar sus impulsos se encuentran incapaces de dejar de hacer algo que les es imposible no hacer --- aunque sepan que no deben hacerlo o que haberlo hecho, resulte perjudicial para sí mismos o los demás.
En las adicciones (alcohol, drogas, tabaco, juego, gastar el dinero, sexo) el adicto se siente impulsado a beber, fumar, jugar, comer, y lo que sea, siéndole imposible encontrar la manera de dejar de hacerlo.
Tiene que obedecer su impulso y satisfacerlo aunque, hacerlo, le duela más a largo plazo.
De acuerdo a lo que hemos comentado en el apartado de la psicoterapia psicoanalítica, para entender porqué estas personas no son capaces de "resistir sus impulsos" tenemos que observar qué está pasando por sus mentes en ese momento y qué se están diciendo a sí mismos --- ya que son pensamientos los que regulan la conducta. Pensamientos que siempre se originan en el pasado dinámico de los conflictos reprimidos. Por ejemplo, antes de abrir la puerta de casa y salir a la calle, hemos pensado algo parecido a "se antoja salir a dar una vuelta" o "voy a la tienda de la esquina". Sin embargo, a menudo sucede que las personas tienen la sensación de que no han pensado nada. Simplemente sienten la "necesidad" de fumarse un cigarrillo o beberse un vaso de vino. Esto es debido a que este tipo de pensamientos aparecen de forma rápida y automática, pudiendo conformar patrones de reacción aprendidos en la infancia. Es decir, forman parte del modo particular que tiene cada persona de ver el mundo.
Ese modo particular de ver el mundo en que se vive, se construye en la infancia como resultado de la interacción de las fuerzas del entorno con las agencias emocionales que regulan nuestras mentes.
A veces, pueden surgir como respuesta a una necesidad fisiológica. Por ejemplo, si alguien tiene la sensación de hambre, lo primero que piensa es "tengo hambre". Después evalúa lo que eso significa y toma una decisión respecto a cómo actuar. En función de cuál haya sido esta decisión actuará de un modo u otro. Es decir, si piensa "voy a comer ahora mismo, aunque me engorde y sea por el mero placer de hacerlo" irá derecho a la nevera. Si piensa "voy a esperar hasta la hora de cenar; puedo aguantar el hambre perfectamente, no comeré el azúcar", su conducta será muy diferente. Y si piensa "necesito comer algo ahora mismo y no puedo soportar no hacerlo", y así lo piensa muy a menudo, es muy probable que sea un comedor compulsivo a quien le resulta casi imposible esperar para comer a sus horas.
F Reyes.

miércoles, 25 de enero de 2017

Los Impulsos Incontrolables.

Los Impulsos Incontrolables.
Las personas que son adictas y que sufren de dependencias, a menudos son personas que igualmente sufren de problemas de control de impulsos. Personas que, frecuentemente como niños fueran hiperactivos, inquietos e incapaces de modular sus reacciones afectivas --- tendiendo a estallar con poca provocación.
Los niños que padecen de trastornos en la satisfacción de sus necesidades básicas, encuentran que les resulta difícil posponer sus respuestas negativas al ambiente. Habiendo carecido de la nutrición emocional adecuada, que ambos padres deben siempre proveer, crecen sufriendo de privaciones narcisistas y recubiertos de un tipo de rabia, asimismo narcisista.
Rabia y dependencias que son difíciles para ellos controlar. Su inclinación y propensión a los comportamientos de dependencias en las drogas y de codependencias en relaciones, son debidas a una necesidad a controlar sus ansiedades usando las drogas y/o las relaciones patológicas para borrar un dolor insoportable y, muy a menudo, para llenar un vacío emocional de proporciones devastadoras e intolerables.
Los impulsos incontrolables
Las personas que tienen dificultades para controlar sus impulsos se encuentran incapaces de dejar de hacer algo que les es imposible no hacer --- aunque sepan que no deben hacerlo o que haberlo hecho, resulte perjudicial para sí mismos o los demás.
En las adicciones (alcohol, drogas, tabaco, juego, gastar el dinero, sexo) el adicto se siente impulsado a beber, fumar, jugar, comer, y lo que sea, siéndole imposible encontrar la manera de dejar de hacerlo.
Tiene que obedecer su impulso y satisfacerlo aunque, hacerlo, le duela más a largo plazo.
De acuerdo a lo que hemos comentado en el apartado de la psicoterapia psicoanalítica, para entender porqué estas personas no son capaces de "resistir sus impulsos" tenemos que observar qué está pasando por sus mentes en ese momento y qué se están diciendo a sí mismos --- ya que son pensamientos los que regulan la conducta. Pensamientos que siempre se originan en el pasado dinámico de los conflictos reprimidos. Por ejemplo, antes de abrir la puerta de casa y salir a la calle, hemos pensado algo parecido a "se antoja salir a dar una vuelta" o "voy a la tienda de la esquina". Sin embargo, a menudo sucede que las personas tienen la sensación de que no han pensado nada. Simplemente sienten la "necesidad" de fumarse un cigarrillo o beberse un vaso de vino. Esto es debido a que este tipo de pensamientos aparecen de forma rápida y automática, pudiendo conformar patrones de reacción aprendidos en la infancia. Es decir, forman parte del modo particular que tiene cada persona de ver el mundo.
Ese modo particular de ver el mundo en que se vive, se construye en la infancia como resultado de la interacción de las fuerzas del entorno con las agencias emocionales que regulan nuestras mentes.
A veces, pueden surgir como respuesta a una necesidad fisiológica. Por ejemplo, si alguien tiene la sensación de hambre, lo primero que piensa es "tengo hambre". Después evalúa lo que eso significa y toma una decisión respecto a cómo actuar. En función de cuál haya sido esta decisión actuará de un modo u otro. Es decir, si piensa "voy a comer ahora mismo, aunque me engorde y sea por el mero placer de hacerlo" irá derecho a la nevera. Si piensa "voy a esperar hasta la hora de cenar; puedo aguantar el hambre perfectamente, no comeré el azúcar", su conducta será muy diferente. Y si piensa "necesito comer algo ahora mismo y no puedo soportar no hacerlo", y así lo piensa muy a menudo, es muy probable que sea un comedor compulsivo a quien le resulta casi imposible esperar para comer a sus horas.
Fernando Reyes Crespo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Tipos de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes – Parte 1 y 2

Tipos de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes – Parte 1 y 2
1. Trastorno de Ansiedad Generalizado ( TGA) El TGA es una excesiva preocupación sobre situaciones del pasado, del presente o del futuro,…
ANSIEDAD-DEPRESION.ES

viernes, 18 de noviembre de 2016

EL SUEÑO COMO ESCAPE.

Despertar Azul
Después de que dejamos de comer en forma compulsiva, es probable que tengamos la tentación de usar el sueño como una forma de escape. Aunque no es tan dañino como el exceso de comida. El sueño excesivo también nos puede volver letárgicos y embotarnos. El peligro está en permitirnos escapar a las realidades del vivir, en vez de lidiar con ellas.

Todos necesitamos un adecuado descanso para sentirnos bien y funcionar eficientemente. Sin embargo, el sueño se convierte en un escape si tomamos largas siestas durante el día en vez de buscar actividades que valgan la pena y la que disfrutemos. Igual que podíamos comer en exceso a causa del aburrimiento, podemos dormir en exceso porque no tenemos nada mejor que hacer.
Nuestro Poder Superior tiene un plan para el tiempo y los talentos que Él nos da. Nuestra labor es descubrir cómo y dónde podemos servir mejor a Dios y a los demás. Con la nueva vida que se nos da en TA viene la responsabilidad de usarla productivamente. Como ésta es la única vida que tenemos, no escogemos pasarla durmiendo. Al encarar nuestros problemas con la ayuda de este programa, aprendemos a manejarlos.
Líbrame de la indolencia.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Empatía.

Empatía.
Muy importante a la hora de ayudar.....
La empatía es una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando también la comprensión de los motivos de su comportamiento, y que permite así prevenir importantes conflictos. Sin embargo, muchas personas presentan unos niveles excesivamente bajos (en casos patológicos pueden llegar a ser inexistentes) de esta habilidad.
La palabra empatía deriva del término griego Empháteia (sentir dentro afecto), pero no será hasta finales del S. XVIII cuando, a partir del término alemán EinFülung (sentirse dentro de), se hace una verdadera aproximación etimológica a lo que hoy en día entendemos por empatía.
Decía Gandhi que “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”. De una forma armoniosa y metafórica, Gandhi ejemplificó con esta frase lo que se entiende por empatía. Desde el punto de vista de las relaciones interpersonales, la empatía es la habilidad para “ponerse en el lugar del otro” y “hacérselo saber”. Este último componente es realmente clave, ya que tan importante es poder entender la emoción o motivos del otro, como recogérselos, saber cómo devolvérselos.
Cuando una persona no tiene empatía, su comportamiento es egoísta, porque es incapaz de entender las emociones y problemas de los demás. Este hecho dificulta la asunción de normas y el respeto de las mismas, además de acarrear importantes problemas a nivel social, laboral, de pareja, etcétera.
Cómo se adquiere la empatía
No nacemos siendo empáticos, sino que esta habilidad interpersonal forma parte de nuestro correcto desarrollo emocional y social comenzando a desarrollarse desde la más tierna infancia.
Desde la psicología básica, la base de la empatía reside en las neuronas espejo, un tipo de neuronas que humanos y primates tenemos en el cerebro, y que permiten la captación e imitación de los estados emocionales de nuestros semejantes. Este regalo que nos hace nuestra biología posteriormente debe combinarse con la socialización para poder alcanzar unos niveles de empatía adecuados.
La empatía primitiva, que aparece ya desde los tres meses de edad, se desarrolla gracias a las situaciones de interacción con los adultos, facilitando la creación de vínculos afectivos intensos y privilegiados.
En este sentido, la actitud y la educación emocional de los padres es fundamental para que un niño desarrolle empatía. Por ejemplo, un niño cuyos sentimientos son ignorados por sus padres, que le dicen frases como “deja de llorar”, “no te pongas así”…, aprenderá a ignorar sus sentimientos y los de los demás. Del mismo modo, un niño al que se le atiende emocionalmente (se le escucha cuando se queja, se le dan besos, caricias, etcétera) aprenderá a escuchar sus propias emociones y las de los otros, abriendo paso a los primeros pasos del desarrollo de la empatía.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Los impulso incontrolables.


Las personas que son adictas y que sufren de dependencias, a menudos son personas que igualmente sufren de problemas de control de impulsos. Personas que, frecuentemente como niños fueran hiperactivos, inquietos e incapaces de modular sus reacciones afectivas --- tendiendo a estallar con poca provocación.
Los niños que padecen de trastornos en la satisfacción de sus necesidades básicas, encuentran que les resulta difícil posponer sus respuestas negativas al ambiente. Habiendo carecido de la nutrición emocional adecuada, que ambos padres deben siempre proveer, crecen sufriendo de privaciones narcisistas y recubiertos de un tipo de rabia, asimismo narcisista.
Rabia y dependencias que son difíciles para ellos controlar. Su inclinación y propensión a los comportamientos de dependencias en las drogas y de codependencias en relaciones, son debidas a una necesidad a controlar sus ansiedades usando las drogas y/o las relaciones patológicas para borrar un dolor insoportable y, muy a menudo, para llenar un vacío emocional de proporciones devastadoras e intolerables
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Los impulsos incontrolables
Las personas que tienen dificultades para controlar sus impulsos se encuentran incapaces de dejar de hacer algo que les es imposible no hacer --- aunque sepan que no deben hacerlo o que haberlo hecho, resulte perjudicial para sí mismos o los demás.
En las adicciones (alcohol, drogas, tabaco, juego, gastar el dinero, sexo) el adicto se siente impulsado a beber, fumar, jugar, comer, y lo que sea, siéndole imposible encontrar la manera de dejar de hacerlo.
Tiene que obedecer su impulso y satisfacerlo aunque, hacerlo, le duela más a largo plazo.
De acuerdo a lo que hemos comentado en el apartado de la psicoterapia psicoanalítica, para entender porqué estas personas no son capaces de "resistir sus impulsos" tenemos que observar qué está pasando por sus mentes en ese momento y qué se están diciendo a sí mismos --- ya que son pensamientos los que regulan la conducta. Pensamientos que siempre se originan en el pasado dinámico de los conflictos reprimidos. Por ejemplo, antes de abrir la puerta de casa y salir a la calle, hemos pensado algo parecido a "se antoja salir a dar una vuelta" o "voy a la tienda de la esquina". Sin embargo, a menudo sucede que las personas tienen la sensación de que no han pensado nada. Simplemente sienten la "necesidad" de fumarse un cigarrillo o beberse un vaso de vino. Esto es debido a que este tipo de pensamientos aparecen de forma rápida y automática, pudiendo conformar patrones de reacción aprendidos en la infancia. Es decir, forman parte del modo particular que tiene cada persona de ver el mundo.
Ese modo particular de ver el mundo en que se vive, se construye en la infancia como resultado de la interacción de las fuerzas del entorno con las agencias emocionales que regulan nuestras mentes.
A veces, pueden surgir como respuesta a una necesidad fisiológica. Por ejemplo, si alguien tiene la sensación de hambre, lo primero que piensa es "tengo hambre". Después evalúa lo que eso significa y toma una decisión respecto a cómo actuar. En función de cuál haya sido esta decisión actuará de un modo u otro. Es decir, si piensa "voy a comer ahora mismo, aunque me engorde y sea por el mero placer de hacerlo" irá derecho a la nevera. Si piensa "voy a esperar hasta la hora de cenar; puedo aguantar el hambre perfectamente, no comeré el azúcar", su conducta será muy diferente. Y si piensa "necesito comer algo ahora mismo y no puedo soportar no hacerlo", y así lo piensa muy a menudo, es muy probable que sea un comedor compulsivo a quien le resulta casi imposible esperar para comer a sus horas.
Fernando Reyes Crespo.

jueves, 5 de mayo de 2016

AUTOESTIMA;

AUTOESTIMA;
El autoestima es uno de los temas centrales de la personalidad y por tal motivo en esta oportunidad desarrollaremos una investigación de como es aceptada y/o entendida en la sociedad.
El autoestima es definido por la Real Academia Española de la Lengua como la valoración positiva de uno mismo, los psicólogos lo identifican como él "YO": Además que los definen como algunos de los efectos de opinar bien o mal acerca de nosotros mismos, pero en la que la gente frecuentemente suele tener opiniones mas que favorables de sí misma: y de la misma forma se debe hacer notar que estos individuos suelen reconocer que no son perfectos, pero que generalmente concluyen que sus puntos buenos superan a los malos. Sin embargo, existen grandes diferencias individuales acerca de dichas evaluaciones, de modo que como se menciono anteriormente un aspecto importante del YO es el autoestima, el grado en que nuestras evaluaciones son favorables o desfavorables.
Como puede suponer, el autoestima esta relacionado con muchas formas de conducta; así las personas con un autoestima elevada suelen reportar menos emociones negativas; y por el contrario las personas con baja autoestima son más propensas a la depresión De modo similar, las personas con un elevado autoestima pueden manejar mejor el estrés ,
Las personas con autoestima elevada son menos susceptibles a la influencia y tiene mas confianza para cumplir sus metas, y tienen mas facilidad para dar soluciones a los problemas que se le presentan, además que tienen impresiones mas favorables de los demás, de la misma manera las personas con baja autoestima tienen menos confianza para calificarse a si mismos/as además de menos consistencia en sus calificaciones, también se debe mencionar que las personas con alta autoestima tienen exceso e de confianza y por tanto pueden muchas veces establecer metas irreales Entonces aunque tener autoestima elevada es una ventaja no siempre es así, porque tienden a regular de gran manera su conducta y ya no son idénticos sino superfluos o superficiales, porque tienen el temor al "que dirán".
Se debe mencionar que es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea fundamentalmente aceptado, amado y respetado por uno mismo y por los otros
lo cual no es cierto. La autoestima, como vivencia psíquica, es tan antigua como el ser humano.
Autoestima exigente busca objetos exigentes que la estimulen y se puede deducir que lograrlos lo alimenta siendo que la autoestima negativa o baja busca seguridad y limites y el complacerla la debilita aun mas , concluyendo de esta manera que el autoestima tiene dos pilares fundamentales que son al eficacia (autoeficacia) y el mérito personal (autodignidad), sobretodo de lo que se alimenta y fundamenta el autoestima es de la confianza que se reciba de uno mismo y de los demás.

jueves, 4 de febrero de 2016

Los hijos adultos de los alcohólicos: ¿Víctimas del trauma de debilidad aprendida?


Cerca de 22 millones de individuos son hijos de padres alcohólicos. Sin embargo, hasta hace muy poco tiempo, los terapeutas le han prestado muy poca atención sistemática, tanto al diagnóstico como a las necesidades terapéuticas de esta población. En un importante estudio para terapeutas familiares, Raymond B. Flannery, Jr. (Journal of Social Behavior & Personlity, 1984 1 (4):497504) sugiere que los hijos adultos de los alcohólicos son semejantes a las víctimas de traumas psicológicos con desvalimiento aprendido.
El cree que las intervenciones para manejar el stress pueden resolver efectivamente esta postura de debilidad.
Estudios anteriores muestran que las personas se traumatizan cuando enfrentan sucesos de la vida incontrolables y son impotentes para modificar el resultado de dichos sucesos. La respuesta básica psicológica al trauma es una reacción inicial de protesta que incluye enojo, hostilidad verbal o actingout; mientras que la siguiente fase de entumecimiento puede ser un estado de abstinencia emocional o interpersonal de la participación activa en el propio medio.
El desvalimiento aprendido
Muchas de las víctimas de traumas desarrollan una postura de debilidad aprendida (Seligman, 1975), condición en la cual pierden la capacidad de apreciar las conexiones entre sus acciones y la habilidad para influenciaren sus vidas que los conduce a perder el control, a la abstinencia social y a la disforia. La impotencia aprendida dificulta el tratamiento ya que la víctima adoptará una postura de pasividad, de abstinencia activa, o de adhesión dependiente hacia el terapeuta y evitará manejarse dentro de su entorno.
Bastantes investigaciones con distintas poblaciones (cf. revisión de Garber & Seligman, 1980) han revelado cuatro características comunes en la debilidad aprendida:
1) Control no percibido: los hijos adultos de los alcohólicos son criados en medios en los cuales el comportamiento diario de sus padres es impredecible debido a las peleas entre ellos y el posible abuso físico y sexual (Wilson, 1982). Que los padres beban es un suceso diario que escapa al control de los hijos. Esta convicción de falta de control frecuentemente se generaliza en muchas áreas de su vida (tareas diarias de la vida, escuela, socialización, etc.). Otros estudios sugieren que los hijos de padres alcohólicos tienen un rango más constreñido de comportamientos adecuados para la resolución de problemas.
2) Falta de compromiso en la tarea: los hijos de los alcohólicos prestan atención a las peleas y a la bebida de sus padres, pero son observadores pasivos en este proceso sin ningún control significativo de la situación. Mucha de la valiosa energía, que de otra forma estaría disponible para otras cosas más comunes (ejemplo: escuela, amigos), se gasta en preocupaciones, en estar enojado, o en sentirse asustado con respecto a ese problema insoluble. Con el tiempo, el chico se resigna a la pérdida de la constitución de una familia normal y se abstiene pasivamente de lo mucho que le ofrece la vida.
3) Disrupción de las rutinas normales: la bebida de los padres lleva a una identificación confusa de los roles familiares, temor a la violencia paterna y a una atmósfera imprevisible, tensa, tirante y fría.
4) Evitación de la ayuda social: la confusión social y el comportamiento impredecible poseen un impacto a largo plazo en el comportamiento interpersonal. Existen investigaciones que muestran que los hijos de padres alcohólicos están especialmente aislados y evitan todo contacto social, por lo general. Tal vez estén avergonzados por el comportamiento del padre intoxicado y eviten llevar amigos a la casa, o quizás estén asustados de revelar un "secreto familiar". Los estudios demuestran que participan menos en clubes y que tienen menos hobbies y que están típicamente aislados de la sociedad.
Mientras son chicos, estas víctimas pueden protestar por esta situación traumática, pero como adultos no tratados sus síntomas son más consistentes con tos signos de entumecimiento. (El Guebaly & Offord, 1977). Los niños adultos de los alcohólicos que fueron traumatizados en una temprana edad frecuentemente desarrollan la posición de desvalimiento aprendido ya tempranamente. El resultado final es un estado no saludable evidenciado en el aumento de la frecuencia de desórdenes psicosomáticos y en la automedicación con alcohol. (Frank 1973 et al). Ni el paso del tiempo, ni la reexposición forzada a la situación con la ausencia de estímulos dolorosos parecen resolver el desvalimiento (Garber & Seligman, 1980 et al).
"Personas autoresistentes"
En contraste, el autor también presenta un perfil de lo que él describe como "persona autoresistente". Estos individuos se adaptan exitosamente a los sucesos de la vida. Controlan sus vidas con soluciones de problemas autodirigidas y están involucrados en una tarea o se hallan empeñados en la realización de algo personalmente importante para ellos (trabajo profesional, formar una familia, etc.). La rutina diaria de los sujetos adaptativos incluye períodos de relajación diarios, asiduo ejercicio semanal y un mínimo uso de estimulantes en la dieta. Estos individuos saludables buscan activamente la ayuda social para amortiguar el stress de la vida.
Manejo del stress
El enfoque del autor era enseñar a los hijos adultos de los alcohólicos las técnicas de manejo del stress utilizadas por personas resistentes al stress (Flannery, 1986). Luego de una acreditación médica, los pacientes del programa gradualmente redujeron la ingesta de estimulantes (cafeína, nicotina, azúcar blanca refinada), aumentaron su entrenamiento en relajación y ejercicio asiduo, y practicaron la inoculación de stress mediante el ensayo de estrategias conductuales y cognitivas para resolver problemas comunes.
En un estudio piloto con sujetos que sufrían ansiedad e incapacidad para manejar su entorno, 25 de 36 pacientes eran hijos adultos de padres alcohólicos. En este programa (mejor considerado como evidencia anecdótica), tanto el grupo de tos hijos adultos de alcohólicos como tos hijos adultos de padres no alcohólicos tenían una mejor adaptación —estadísticamente significativa— luego del tratamiento. Las mejoras autoreportadas obtenidas en el manejo del comportamiento incluyeron (para ambos grupos) menos disturbios en el sueño, menor necesidad de medicación para la hipertensión, menos disputas familiares, mayor cooperación interpersonal en la familia y en las tareas en sus empleos, menor ansiedad generalizada y menor stress subjetivo.

martes, 2 de febrero de 2016

LOS DEFECTOS DE CARACTER



Cuando nos disponemos a escribir el cuarto paso (12 pasos de A.A.) nos surge la necesidad de saber más a cerca de los defectos de carácter, algo que nos amplié el panorama el cual estamos afrontando, quisiéramos saber en que consiste cada uno de los defectos. Bueno, encontre algo acerca de eso.
artículo interesantísimo acerca de los “Defectos de carácter”, bien vale la pena leerlo completo...........
Introducción:
En contraste con nuestra época, la ética medieval poseía claras delimitaciones. De esta manera el hombre medieval cuenta con una suerte de código de conducta que le señala claramente como debe ser su actuar. Esta codificación tiene su base, por un lado, en las llamadas “Virtudes Cardinales”, verdaderas llaves maestras que posibilitan el ejercicio de una conducta conforme con lo que es éticamente correcto. Por otro lado, los “Pecados Capitales” (denominados así por ser “cabeza” o principio de todos los demás pecados) muestran claramente la cuna de todo lo moralmente reprobable. Esta codificación moral, que si bien fue formulada en el medioevo tiene una sorprende actualidad, está cruzada transversalmente por una problemática ética fundamental: la posibilidad de acoger hospitalariamente al “otro”, al prójimo (el que está próximo) como una persona válida por sí misma. Dicho de otra manera el entender a los seres humanos que están frente a mí, cualquiera sea su condición, como un “interlocutor válido”, como un fin en sí mismo. Como veremos más adelante, Lo que verdaderamente constituye el mal moral es entender al “otro” como un “medio”, como un objeto que puede ser utilizado para el propio beneficio, en conformidad al principio del “amor a sí mismo”. Veamos a continuación una síntesis de la definición de cada uno de estos concepto, nos hemos basado en un antiguo pero esclarecedor “diccionario de teología” (se han alterado la redacción, la extensión y la ortografía castellana antigua en función de la comprensión, así mismo se han traducido algunas citas que en el texto original aparecen en latín)
Pecados Capitales
1. La Soberbia.
Es el principal de los pecados capitales. Es la cabeza de “todos” los restantes pecados. Recordemos que por esta falta, según la teología cristiana, el hombre fue expulsado del jardín del paraíso. Es una ofensa directa contra Dios, en cuanto el pecador cree tener más poder y autoridad que Dios. En general es definida como “amor desordenado de sí mismo”. Según Santo Tomás la soberbia es “un apetito desordenado de la propia excelencia”. Se considera pecado mortal cuando es perfecta, es decir, cuando se apetece tanto la propia exaltación que se rehúsa obedecer a Dios, a los superiores y a las leyes. Se trata de renunciar a Dios en cuanto es Verdad y sentido conductor de la existencia e instalarse a sí mismo como Verdad suprema e infalible y como fundamento de la acción humana. De la misma manera, y guardando las distancias, se aplica al respeto y a la consideración que los subordinados le deben a las autoridades legítimamente constituidas. De la soberbia se desprenden las siguientes faltas menores:
•La vanagloria: es la complacencia que uno siente de sí mismo a causa de las ventajas que uno tiene y se jacta de poseer por sobre los demás. Así mismo, consiste en la elaborada ostentación de todo lo que pueda conquistarnos el aprecio y la consideración de los demás.
•La Jactancia: falta de los que se esmeran en alabarse a sí mismos para hacer valer vistosamente su superioridad y sus buenas obras. Sin embargo, no es pecado cuando tiene por fin desacreditar una calumnia o teniendo en miras la educación de los otros.
•El Fausto: consiste en querer elevarse por sobre los demás en dignidad exagerando, para ello, el lujo en los vestidos y en los bienes personales; llegando más allá de lo que permiten sus posibilidades económicas.
•La altanería: Se manifiesta por el modo imperioso con el que se trata al prójimo, hablándole con orgullo, con terquedad, con tono despreciativo y mirándolo con aire desdeñoso.
•La ambición: Deseo desordenado de elevarse en honores y dignidades como cargos o título, sólo considerando los beneficios que les son anexos, como la fama y el reconocimiento.
•La hipocresía: simulación de la virtud y la honradez con el fin de ocultar los vicios propios o aparentar virtudes que no se tienen.
•La presunción: consiste en confiar demasiado en sí mismo, en sus propias luces, en persuadirse a uno mismo que es capaz de efectuar mejor que cualquier otro ciertas funciones, ciertos empleos que sobrepasan sus fuerzas o sus capacidades. Esta falta es muy común porque son rarísimos los que no se dejan engañar por su amor propio, los que se esfuerzan en conocerse a sí mismos para formar un recto juicio sobre sus capacidades y aptitudes.
•La desobediencia: es la infracción del precepto del superior. Es pecado mortal cuando esta infracción nace del formal desprecio del superior, pues tal desprecio es injurioso al mismo Dios. Pero cuando la violación del precepto no nace del desprecio sino de otra causa y considerando la materia y las circunstancias del caso, puede ser considerada una falta menor.
•La pertinacia: consiste en mantenerse adherido al propio juicio, no obstante el conocimiento de la verdad o mayor probabilidad de las observaciones de los que no piensan como el sujeto en cuestión.
El remedio radical contra la soberbia es la humildad. Según el cristianismo, “Dios abate a los soberbios y eleva a los humildes (Luc. 14)
2. La Acidia (Pereza).
Es el más “metafísico” de los Pecados Capitales en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia en cuanto tal. Es también el que más problemas causa en su denominación. La simple “pereza”, más aún el “ocio”, no parecen constituir una falta. Hemos preferido, por esto, el concepto de “acidia” o “acedía”. Tomado en sentido propio es una “tristeza de animo” que nos aparta de las obligaciones espirituales y divinas, a causa de los obstáculos y dificultades que en ellas se encuentran. Bajo el nombre de cosas espirituales y divinas se entiende todo lo que Dios nos prescribe para la consecución de la eterna salud (la salvación), como la práctica de las virtudes cristianas, la observación de los preceptos divinos, de los deberes de cada uno, los ejercicios de piedad y de religión. Concebir pues tristeza por tales cosas, abrigar voluntariamente, en el corazón, desgano, aversión y disgusto por ellas, es pecado capital.
Tomada en sentido estricto es pecado mortal en cuanto se opone directamente a la caridad que nos debemos a nosotros mismos y al amor que debemos a Dios. De esta manera, si deliberadamente y con pleno consentimiento de la voluntad, nos entristecemos o sentimos desgano de las cosas a las que estamos obligados; por ejemplo, al perdón de las injurias, a la privación de los placeres carnales, entre otras; la acidia es pecado grave porque se opone directamente a la caridad de Dios y de nosotros mismos.
Considerada en orden a los efectos que produce, si la acidia es tal que hace olvidar el bien necesario e indispensable a la salud eterna, descuidar notablemente las obligaciones y deberes o si llega a hacernos desear que no haya otra vida para vivir entregados impunemente a las pasiones, es sin duda pecado mortal.
Son efectos de la pereza:
•La repugnancia y la aversión al bien que hace que este se omita o se practique con notable defecto.
•La inconsistencia en el bien, la continua inquietud e irresolución del carácter que varía, a menudo, de deseos y propósitos, que tan pronto decide una cosa como desiste de ella, sin ejecutar nada.
•Una cierta pusilanimidad y cobardía por la cual el espíritu abatido no se atreve a poner manos a la obra y se abandona a la inacción.
•La desesperación de considerar que la salvación es imposible, de tal manera que lejos de pensar el hombre en los medios de conseguirla se entrega sin freno alguno a sus propias pasiones.
•La ociosidad, la fuga de todo trabajo, el amor a las comodidades y a los placeres.
•La curiosidad o desordenado prurito de saber, ver, oír, que constituye la actividad casi exclusiva del perezoso.
En el fondo, la acidia se identifica con el “aburrimiento”. Pero no con ese aburrimiento objetivo que nos hace escapar de una cosa, de una situación o de una persona en particular. Más bien se refiere al “aburrimiento” que sentimos frente a la existencia toda, frente al hecho de existir y de todo lo que esto implica. La vida nos exige trabajo, esfuerzo para actuar según lo que se debe, esfuerzo que no es ni gratuito ni fácil. Cuando no somos capaces de asumir este costo (este trabajo) y desconocemos aquello que debemos “hacer” en la existencia, la vida humana se transforma en un vacío que me causa “horror”; se transforma en un vacío que me angustia y del cual escapamos constantemente casi sin darnos cuenta. De hecho ‘aburrimiento’ significa originariamente “ab horreo” (horror al vacío). Decíamos que la acidia es el más metafísico de los pecados capitales parque implica no asumir los costos de la existencia, de escapar constantemente de hacer lo que se debe, por no saber lo que se debe.
3. La Lujuria.
Tradicionalmente se ha entendido la lujuria como “appetitus inorditatus delectationis venerae” es decir como un apetito desordenado de los placeres eróticos. La tradición cristiana subdividió este pecado en la simple fornicación, el estupro, el rapto, el incesto, el sacrilegio, el adulterio, el pecado contra la naturaleza, comprendiendo bajo esta última especie, la polución voluntaria, la sodomía y la bestialidad. La lujuria sería siempre un “pecado mortal” pues involucra directamente la utilización del otro, del prójimo, como un medio y un objeto para la satisfacción de los placeres sexuales.
Hay en este pecado dos grandes principios en juego: el verdadero concepto del amor y la finalidad de la sexualidad. El cristianismo –y gran parte de la tradición clásica especialmente la griega–, entienden por “amor” algo muy distinto de lo que el mundo contemporáneo comprende. El concepto de amor tiene una importancia central en el cristianismo. De hecho Dios mismo es identificado con el amor. Para el cristiano el amor es “superabundancia”, capacidad de dar y de darse, “caritas”, en definitiva: caridad, una de las tres Virtudes Teologales. De esta manera el amor implica un donarse, un darse por el otro, por el prójimo. Recordemos la segunda parte del único mandamiento que anuncia el Nuevo Testamento: “…amar al prójimo como a sí mismo”. El amor cristiano, y también el griego, está, de esta forma, desligado en su origen de cualquier tipo de sexualidad, incluso de la corporeidad. Lo erótico es una consecuencia, un plus totalmente prescindible. La casi sinonimia entre amor y sexo es producto de la modernidad. El “hacer el amor” como sinónimo de “relación sexual” es el mejor ejemplo de lo anterior. La Lujuria sería entonces totalmente contraria al amor –y a Dios– entendido en términos cristianos. El pecado de la lujuria no considera al otro como una “persona” válida y valiosa en sí misma, como un fin en sí misma por el cual tendríamos que darnos. El otro pasa a ser un objeto una cosa que satisface la más fuerte de las satisfacciones corporales, el placer sexual. Aun más, el sujeto mismo que incurre en un acto lujurioso se convierte a sí en un objeto, que olvida o suspende su propia dignidad.Por otro lado, para el pensamiento cristiano la sexualidad tiene una finalidad preestablecida, única y clara. La reproducción y la perpetuación de la especie. Esta clara finalidad da también sentido a la existencia del hombre ordenado su acción en vista del amor de Dios. La lujuria, en cambio, que no tiene en vistas la finalidad de la reproducción y que por esto pierde todo sentido, se convierte en una acción bacía, sin sentido, que de alguna manera nadifica al hombre y lo aleja del Ser de Dios.
4. La Avaricia.
La teología cristiana explica el pecado de la avaricia como “amor desordenado de las riquezas”, es desordenado, continua, “porque lícito es amar y desear las riquezas con fin honesto en el orden de la justicia y de la caridad, como por ejemplo, si se las desea para cooperar más eficazmente con al gloria de Dios, para socorrer al prójimo etc. El crimen de la avaricia no lo constituyen las riquezas o su posesión, sino el apego inmoderado a ellas; “esa pasión ardiente de adquirir o conservar lo que se posee, que no se detiene ante los medios injustos; esa economía sórdida que guarda los tesoros sin hacer uso de ellos aun para las causas más legítimas; ese afecto desordenado que se tiene a los bienes de la tierra, de donde resulta que todo se refiere a la plata, y no parece que se vive para otra cosa que para adquirirla.”
“La avaricia, por consiguiente, es pecado mortal siempre que el avaro ame de tal modo las riquezas y pegue su corazón a ellas que está dispuesto a ofender gravemente a Dios o a violar la justicia y la caridad debida al prójimo, o a sí mismo.”
En la avaricia se ven claramente los elementos comunes a todos los pecados. Por una lado, el avaro pierde el verdadero sentido de su acción poniendo el fin en lo que debería ser un medio, en este caso la obtención y la retención de las riquezas. Lo que importa al cristianismo es que el prójimo reciba, en justicia, la caridad que todos le debemos al menesteroso. La avaricia es directamente contraria a la caridad en cuanto es un “no dar”, más aun en privar a otros de sus bienes para tener más que retener. Por otro lado, el privar al otro de sus bienes, muchas veces con malas artes, y retener estos bienes en perjuicio del otro, es también negar al otro en su calidad de persona, de fin en sí. Se lo utiliza para satisfacer, mediante la acumulación de riquezas, el principio del amor a sí mismo.
Son “hijos” o faltas menores de la avaricia: el fraude, el dolo, el perjurio, el robo y el hurto, la tacañería, la usura, etc.
5. La Gula.
Como “uso inmoderado de los alimentos necesarios para la vida” es definido este pecado. La definición teológica se complementa con que “el placer o deleite que acompaña al uso de los alimentos, nada tiene de malo; al contrario, en el efecto de una providencia especial de Dios para que el hombre cumpliese más fácilmente con el deber de su propia conservación. Prohibido es, empero, comer y beber hasta saciarse por ese solo deleite que se experimenta”. De esta manera, la religiosidad latina especifica estas faltas en: proepropere: comer antes de tiempo o cuando se debe abstener de comer, por ejemplo en los días de ayuno señalados por la Iglesi; laute: cuando se comen manjares que superan las posibilidades económicas de la persona; nimis cuando se bebe o se come en perjuicio de la salud de la persona; ardenter: cuando se como con extrema voracidad o avidez a manera de las bestias. La gula se transforma en pecado en los siguientes casos:
•Cuando por el solo placer de comer se llega al hurto o se reduce a la familia a la mendicidad.
•Cuando el deleite en el comer se reduce a un fin único y preponderante en la vida.
•Cuando es causa de graves pecados como la lujuria y la blasfemia.
• Cuando trasgrede los preceptos de la Iglesia en los días de ayuno y de abstinencia de ciertos alimentos.
•Cuando se provoca voluntariamente el vómito para continuar el deleite de la comida.
•Cuando se auto infiere grabe daño a la salud o sufrimiento a si mismo y a los que lo rodean.
Además de lo dicho por la teología tradicional, la gula tiene un aspecto que no debemos dejar de considerar. La gula es la manifestación física de un apetito más profundo y significativo. El que cae en las tentaciones de la gula, no sólo quiere consumir comida. Quiere, de alguna manera, ingerir todo el universo. Asimilar, hacer suyo, todo lo exterior, reducir todo lo otro a sí mismo. En este sentido la gula se mimetiza estrechamente con la lujuria, se trata de ponerse por sobre lo otro, reducirlo, objetivarlo y hacerlo suyo. De esta manera el “glotón” se transforma en el único centro de referencia, en conformidad con el principio del amor a sí mismo. El asimilar, reducir, el universo en general y al prójimo en particular a sí mismo es la más radical negación del otro.
6. La Ira.
“Appetitus inordinatus vindictae” es decir, un “apetito desordenado de venganza”. “Que se excita –continua la definición latina– en nosotros por alguna ofensa real o supuesta. Requiérase, por consiguiente, para que la ira sea pecado, que el apetito de venganza sea desordenado, es decir, contrario a la razón. Si no entraña este desorden no será imputado como pecado”. De esto ultimo se desprende que habría una ira “buena y laudable” si no excede los límites de una prudente moderación y tiene como fin suprimir el mal y reestablecer un bien. “El apetito de venganza es desordenado o contrario a la razón, y por consiguiente la ira es pecado, cuando se desea el castigo al que no lo merece, o si se le desea mayor al merecido, o que se le infrinja sin observar el orden legítimo, o sin proponerse el fin debido que es la conservación de la justicia y la corrección del culpable. Hay también pecado en la aplicación de la venganza, aunque esta sea legítima, cuando uno se deja dominar por ciertos movimientos inmoderados de la pasión. De esta manera la ira se convierte en pecado gravísimo porque vulnera la caridad y la justicia. Son hijos de la Ira: el maquiavelismo, el clamor, la indignación, la contumelia, la blasfemia y la riña”.
De la definición anterior se desprende que la ira es el uso de una fuerza directa o verbal que trasgrede los límites de la legitima restitución de un bien ofendido. La violencia, entendida como el uso de la fuerza, si es desmedida, es claramente una anulación del otro. En el asesinato, por ejemplo, que no corresponde a la legítima defensa, se pretende evidentemente la nadificación del otro. En el leguaje, mediante la ofensa o el improperio, encontramos también el deseo de perjuicio e incluso de nulidad del otro.
Es importante hacer notar que el uso de la fuerza en contra del prójimo no siempre es un mal moral. Debe ser entendida como un mal menor si el fin por el cual se realiza no es sólo la anulación del otro sino que persigue fines legítimos como la conservación de la vida propia o de terceros. Tal es el caso de la “guerra legítima” que procura evita la propia muerte o la privación de la legítima libertad a mano de un invasor, la legítima defensa. El uso de la fuerza se justifica también cuando se procura, con esto, el bien del otro, evitando de esta manera un daño mayor que el dolor que se infringe.
La ira se convierte en pecado gravísimo cuando nuestro instinto de destrucción sobrepasa toda moderación racional y, desbordando todo límite dictado por una justa sentencia, se desea sólo la inexistencia del prójimo.
7. La Envidia
La envidia es definida como “Desagrado, pesar, tristeza, que se concibe en el ánimo, del bien ajeno, en cuanto este bien se mira como perjudicial a nuestros intereses o a nuestra gloria: tristia de bono alteriusin quantum est diminutivum propiae gloriae et excellentiae” De esta manera, para saber si la envidia es una falta moral, es necesario investigar el verdadero motivo que produce la tristeza que se siente frente al bien que posee el prójimo.
De esta manera la envidia no es pecado cuando
•Nos entristecemos por el cargo, potestad o bienes materiales alcanzado por quien no los merece y podría hacer mal uso de esa autoridad causando grave daño a sus semejantes.
•Sentimos insatisfacción por los bienes que posee quien no los merece y en vista de que nosotros le daríamos mejor fin. Por ejemplo, el que abunda en riquezas haciendo mal uso de ellas: los avaros que no hacen uso de sus bienes ni para beneficio propio ni para el de los demás.
•Otras veces, nos entristecemos, no tanto de lo que el otro posee como del hecho de que nosotros carecemos de ese bien, si esta constatación nos muestra el tiempo y las oportunidades perdidas y alienta nuestro propio sentido de superación.
La envidia es falta gravísima, cuando nos incomoda y angustia a tal grado el bien o los bienes materiales del otro, que deseamos verlo privado de aquellos bienes que legítimamente a conseguido y al que, nosotros, por nuestra impotencia, no hemos logrado conseguir. De esta manera, este deseo de ver privado al otro de sus bienes nos puede conducir a procurar, por todos los medios, a efectivamente quitarle esos bienes o de hacer ver, con el uso del chismorreo, que aquel no debería poseer lo que posee. La mentira, la traición, la intriga, el oportunismo entre otras faltas se desprenden de esta tristeza frente al bien ajeno y a nuestra propia incapacidad de acceder a tales bienes.

lunes, 1 de febrero de 2016

PERSONAS TÓXICAS:


PERSONAS TÓXICAS:
Seguro que has escuchado alguna vez el dicho “quien a buena sombra se arrima, buena sombra le cobija“.
Es probable que tus padres o abuelos te lo hayan dicho cientos de veces cuando eras niño y adolescente.
Pues se referían a lo que hoy en día se conocen como “personas tóxicas“, aquellas que impiden que te sientas bien, seas feliz o que se interponen en tus metas.
No se si tú hiciste caso a tus padres. Yo no, y aprendí a base de golpes que ese dicho popular tiene mucha razón. Sin embargo, cuando lo adopté profundamente, fue un gran avance en mi vida.
Personas tóxicas
Siempre cabe la posibilidad de caer en el “radar” de influencia de esta gente, aunque si eres consciente puedes impedirlo.
Soy consciente de que el termino quizás suene algo despectivo, aunque ya es conocido por toda la sociedad. Yo más bien quiero verlo con ánimo positivo y con intención de querer cambiar la actitud de estas personas.
Justo ayer me escribió un amigo lector contándome su caso:
Quiero ser una persona próspera, pero no me deja serlo un amigo que lo estimo mucho; me sonsaca en cosas como el trago y en diversiones locas.
Seguro que a ti mismo te ha ocurrido, aunque el caso sea diferente.
¿Y tú conoces a alguien tóxico? Me interesan tus experiencias. Puedes comentar en la sección de comentarios. ¡Gracias!
ÍNDICE
-¿Hay que alejarse de todas ellas?
-16 características para reconocer a una persona tóxica.
-Porqué te tienes que alejar.
-¿Qué puedes hacer?
-¿Por qué son tóxicas?
-¡Tu opinión!
-¿Hay que alejarse de todas ellas?
He aquí el dilema.
¿Por qué no ibas a intentar ayudar a alguien que lo pasa mal o que tiene problemas?
En principio, todos queremos ayudar (al menos que tengamos un día pésimo). Al menos yo, si conozco a alguien que me cuenta sus problemas no pienso si es tóxico o si va a tener una mala influencia en mi…
Sin embargo, ha habido muchas ocasiones en las que me daba cuenta de que algunas personas basaban su forma de relacionarse en contar problemas, en criticar al mundo o a los demás o en malinfluenciar con su forma de pensar o comportarse.
Y a pesar de que intentaba ayudarles, no respondían, no se esforzaban por solucionar sus problemas. Es decir, no veía actitud de querer avanzar.
Por tanto, estas personas no tienen un problema real. Su único problema es su actitud ante la vida y ante los demás.
En mi opinión no hay que alejarse de todas las personas que tienen problemas o tienen un estado de ánimo bajo durante una determinada etapa.
Creo que hay que alejarse de la gente verdaderamente tóxica. En el siguiente punto explico sus características.
-16 características para reconocer a una persona tóxica
Provocan emociones negativas (es la principal características de estas personas.)
Son “habladores negativos” no “hacedoras”: en vez de hacer las cosas, hablan de porqué no se pueden hacer o se quejan.
No intentan nada: la gente que intenta cosas difíciles inspiran a los demás y la gente tóxica no inspira, ni si quiera intentan algo o se arriesgan a intentarlo.
Se quejan de todo: los quejicas son especialmente negativos, se centran en los problemas, solo ven la perspectiva negativa y te impiden centrarte en las soluciones.
Normalmente, se alegran cuando la gente se une a ellos y se queja de las mismas cosas.
Aunque quieras agradar, buscar la aprobación o no parecer maleducado, es conveniente no unirse a estas quejas y “cortar el rollo” cuanto antes.
Cuentan siempre sus problemas y nunca lo positivo que ocurre en sus vidas.
Solo hablan de si mismos y nunca se preocupan por ti.
Se ponen excusas para todo.
Critican a los demás e incluso a ti mismo y fomentan los rumores.
Son arrogantes: no confiadas, sino arrogantes, es decir, creen que lo saben todo y se sienten superiores a los demás. Probablemente algo explicado por el efecto Dunning-Kruger.
Se hacen las víctimas: nada es responsabilidad de ellos, los demás o la “suerte”, tienen la culpa.
Envidiosos: nunca son agradecidos con lo que tienen y cuando alguien consigue algo, los critican y los envidian, no los admiran.
Mienten: mienten sobre temas que pueden ser dolorosos para las personas objetos de la mentira.
Juzgan sin saber y sin pensar.
Suelen ser ovejas: no tienen iniciativa propia y suelen hacer lo que la manada hace.
-Porqué te tienes que alejar
Provocan estrés
Hay numerosos estudios científicos que han demostrado que el estrés tiene un impacto negativo y duradero en el cerebro.
La exposición al mismo durante pocos días puede afectar al funcionamiento del hipocampo, un área cerebral responsable de la memoria y razonamiento.
Algunas semanas de estrés pueden provocar la destrucción de neuronas. Es decir, el estrés siempre tiene consecuencias a corto y largo plazo.
Una investigación reciente de la Universidad Friedrich Schiller de Alemania, demostró que la exposición a estímulos que provocan emociones negativas (las que provocan la gente tóxica), provoca un estrés pronunciado en el cerebro.
La negatividad se contagia
Esto ocurre por la ley del “contagio emocional”.
Seguro que te has encontrado en muchas ocasiones en las que la actitud positiva de una persona te ha contagiado y has sentido la misma actitud.
Con las personas negativas es lo mismo. Te contagiarán con su actitud y sentirás sus mismas emociones, las cuales son negativas.
Te van a guiar por el mal camino
Como he comentado en el punto anterior, las personas tóxicas no actúan, más bien hablan y se quejan.
Y sin actuar es imposible conseguir nada, ya sea una relación sana, ascender en tu trabajo o lo que sea.
Por definición, estas personas no consiguen logros difíciles porque ni si quiera lo intentan.
Y probablemente, te influirán negativamente o incluso argumentarán porqué no deberías intentar algo.
-¿Qué puedes hacer?
Los resultados que obtengas en tu vida -trabajo, relaciones personales- dependen directamente de tu habilidad para controlar el estrés y mantener la calma bajo presión.
Es por tanto fundamental aprender a controlar las emociones, la habilidad principal de la inteligencia emocional.
Los siguientes comportamientos te ayudarán mucho, podrás usarlos todos o el que creas más conveniente.
-Establece límites
A veces cuesta aprender a tener una perspectiva positiva. Tendrás muchas preocupaciones y, aún así, serás positivo.
Te estarás esforzando muchísimo por conseguir tus metas.
Sin embargo, puede llegar el quejica y te volverás especialmente loco si lo escuchas y entras en su juego.
No necesitas entrar en su juego y no te conviene. Para alejarte y establecer límites puedes:
Usar el humor.
Alejarte físicamente.
Comunicar de forma educada que te gustaría un cambio de actitud.
No responder al juego. Es decir, no seguir los temas de conversación negativos. Cambia de tema.
-Controla tu “marco”
El marco en “PNL” se conoce como la perspectiva que se tiene de una situación.
En “psicología cognitiva” son las creencias e ideas que cada persona tiene sobre el mundo, su forma de interpretar las situaciones.
Cuando tu satisfacción y bienestar dependen de ti mismo, estarás en control de tu felicidad.
La gente con inteligencia emocional se sienten bien por lo que hacen y piensan, no por lo que hacen o dicen los demás. Su autoestima llega de su interior, no de lo que ocurre en el exterior.
Es muy complicado controlar lo que otras personas dicen o piensan de ti, pero no tienes que compararte con los demás, no tienes que aceptar la opiniones y actitudes de los demás.
-Busca relaciones enriquecedoras
¿Es cierto eso que dicen de que eres la media de las 5 personas con las que más te rodeas?
Realmente no se si son 5, más o menos, pero creo que esta claro que dependiendo con las personas con las que te juntes tendrás una vida u otra.
Tu vida depende de tus elecciones y en ellas se incluyen con qué tipo de personas te vas a relacionar.
Las personas positivas, no conformistas, con grandes metas, no quejicas, activas y que buscan soluciones son las más convenientes.
-No te pongas excusas
No caigas en la costumbre de quejarte y echar la culpa a los demás de tu situación.
En realidad, si hay alguien en tu vida que tiene una mala influencia sobre ti, es tu responsabilidad y elección.
Tú puedes elegir alejarte, no ponerte excusas y actuar para tener la vida que quieres.
5-¿Por qué son tóxicas?
En mi opinión, esta actitud se puede deber a varias causas:
Educación y valores
Por ejemplo, hay padres que miman demasiado a sus hijos y que los sobreprotegen. Esto puede llevar a una actitud quejica, negativa y con la que solo se espera cosas de los demás. Son los conocidos “niños mimados o malcriados” que luego extienden su comportamiento hasta la madurez.
La educación misma lleva a los valores de cada uno, los cuales a su vez determinan la actitud.
Particularmente, los valores son muy importantes porque son nuestros principios de actuación, los reglas por las que guiamos nuestros actos.
Ejemplos:
Si se educa a alguien desde pequeño a conseguir las cosas a partir de su propio esfuerzo, es improbable que intente hacer el “trepa” y aprovecharse de los demás.
Si se educa a alguien en el valor de la “contribución social o solidaridad”, no despreciará a los demás.
Si se fomenta que un niño o adolescente valore lo que tiene, no se quejará y tenderá a estar contento con lo que tiene.
Si no se da a alguien todo lo que quiere, no tendrá la actitud de pedir sin dar nada a cambio.
Hábitos y decisiones
Sin embargo, esta claro que no porque caigamos en una familia que nos maleduque ya podemos ponernos una excusa que explique nuestros errores.
Como persona libre, tienes capacidad de decisión. El psiquiatra Viktor Frankl lo explicaba a partir de su experiencia en los campos de concentración nazi: afirmaba que a pesar de que los maltrataban físicamente, cada prisionero podía escoger su actitud ante la vida, que eso era lo único que no le podían robar.
Por tanto, creo que no siempre es justificable el comportamiento de los demás. No siempre podemos argumentar el mal comportamiento o actitud de los demás con afirmaciones como “esta mal psicológicammente”, “le fue mal de pequeño”, “le maleducaron”.
Pobreza de experiencias
Cuando alguien no lo ha tenido todo o tiene muy poco, no suele quejarse. La persona más feliz que he conocido en mi vida es un nicaragüense que vive con su mujer y tres hijos en una cabaña de madera y no tiene coche u ordenador/laptop. Se lavan en el río y no tenían cuarto de baño.
Y si alguien tiene continuamente experiencias enriquecedores y con personas enriquecedoras, tenderá a ir en esa dirección y no en la dirección de las personas negativas y tóxicas.
¿Y tú qué opinas de este tema? ¿Te has encontrado con estas personas? ¿Qué has hecho para “superarlas”? Me interesan tus experiencias. ¡Gracias!

viernes, 29 de enero de 2016

Ahora te hablaré de cómo la motivación ayuda a manejar la negatividad.

Juan Enrique Corona Galvez

Estimado amigo lector, después de unas cuantas 24hs. En alcohólicos anónimos. Ahora te hablaré de cómo la motivación ayuda a manejar la negatividad.
Adquirido una buena motivación usted podrá luchar contra los pensamientos negativos que ponen obstáculos entre usted y sus sueños. Usted debe haberse sentido abrumado más de una vez frente a los diferentes retos de la vida: "No, esto es demasiado para mi," o puede ser que se haya sentido tan incompetente que haya pensado, "yo no tengo lo necesario para lograr esto." Con la motivación correcta, usted se encontrará diciendo, "esto parece difícil, pero debe haber una manera de hacerlo," o "yo sé que no tengo las habilidades necesarias para hacer esto ahora, pero puedo aprender y lo voy a intentar." Una de las grandes ventajas de estar motivado es tener el valor de hacerle frente a los obstáculos de la vida. La realidad es que los compañeros negativa no logra mucho en la vida y se rinden con facilidad.
Los patrones del pensamiento que se asocian con la negatividad incluyen hacer generalizaciones basadas en una experiencia negativa. Existen unos compañeros que piensa que fallará siempre porque han experimentado fracasos en el pasado. Otro patrón del pensamiento negativo es pensar que todo en la vida está en términos extremos de blanco o negro, que todo es siempre éxito rotundo o fracaso absoluto. Con tal marco en la mente de algunos compañeros, puede ser difícil tomar decisiones acertadas o encontrar soluciones constructivas y será muy fácil sacar siempre conclusiones negativas cuando algo sale mal. Una persona motivada siempre buscará soluciones cuando las cosas parecen ir de forma inesperada a lo que indican su estrategia inicial.
Un compañero motivada es capaz de manejar los pensamientos negativos y buscar alternativas.
La motivación es la llave de todo lo hacemos y la llave que abre las puertas que nos llevan hacia el éxito. Sin motivación, no podemos dedicarnos a las tareas que debemos cumplir para alcanzar nuestras metas en la vida, para alcanzar sus sueños y seguir adelante siempre con una mente positiva.


"Valla con confianza en la dirección de sus sueños. Viva la vida que ha imaginado y sea feliz. Que nada le cuesta."
F24hs.